LA REFUNDACIÓN DE IU
IU va a refundarse, otra vez, la enésima ocasión aunque tal vez sea la última, o la penúltima, según, ya se verá. La novedad es que quiere aglutinar a toda la izquierda, a la izquierda del PSOE, esa gran masa ciudadana ávida de un referente político para darle la vuelta a la tortilla y dejar los huevos al aire. Para ello lo entregan todo, como las buenas y los buenos amantes, las sedes, la militancia, el PCE y hasta la partida de bautismo, que no se diga. Todo con tal de construir una “Nueva Izquierda” – ¿A qué les suena esto? – que aúne los adjetivos, puede que epítetos, de “anticapitalista” y “republicana” al término “izquierda”, pero con carácter gestáltico para que el resultado final sea algo más que la mera adición de sus partes. Hasta aquí todo bien, legítimo ¿no?
El problema viene cuando se ahonda en el análisis, porque quien lo haga se va a encontrar con un cajón de sastre totalmente vacío, un viaje a ninguna parte y un suicidio eutanásico no asistido por la vía de los hechos, que es más contundente. Porque a ver qué quiere decir “anticapitalista”. Como conceptualización de la praxis política no quiere decir nada sin una opción propositiva de un modelo alternativo que proponga una solución de continuidad, borrón y cuenta nueva. Definirse – o autodefinirse – como “anti” algo no sirve de nada si no le sigue una definición como “pro” algo. Y si el “anti” se refiere al capitalismo, el “pro” a qué se refiere ¿Al comunismo? Pues que lo digan. Lo que pasa es que no lo dicen y por algo será que no lo hacen, sus razones tendrán para no hacerlo, unas razones que a buen seguro pasan por la certeza, si no absoluta sí probable, del escaso respaldo social que tendría su apuesta. Que se definen, o autodefinen, como “izquierda republicana”, pues está bien, yo soy republicano aquí donde me ven, con estos pelos, pero no nos engañemos, la República sólo es un modelo de estado, compatible además con el capitalismo pero sin demostrar que sirva para el comunismo, no la solución a todos los males que nos aquejan. Y si de lo que hablamos es de los valores políticos del republicanismo, para eso, amigas y amigos, no hacía falta ni refundación ni IU.
Cayo Lara y el PCE, como doña Mercedes Caballero, creen posible concebir una táctica para “reconstruir con palabras” una sociedad comunista o progresista, respectivamente, pero en mi opinión sobrevaloran el poder de las palabras cuando tras ellas se extiende un páramo, yermo y seco de ideas, vacío de modelos alternativos. Y además, si para colmo, se pretende regar el desierto con la magra aportación de unos grupúsculos de extrema izquierda que a lo sumo logran reunir unos cientos de votos a cambio de un peaje desproporcionado, la cosecha va a ser paupérrima en todos los sentidos. En fin, a ver si hay suerte, yo quiero desearle a IU un buen viaje y un mejor destino, yo quiero ser optimista – como Zapatero – y apostar por un proyecto desde la izquierda capaz de superar al capitalismo y sustituirlo, pero no va a poder construirse el cesto con estos endebles mimbres, tendrán que trabajárselo un poco más, en mi humilde opinión. Y a la militancia, así como al electorado, le aconsejo que no pierda jamás de vista la posibilidad de hacer como la derecha, concentrar el voto en único partido político, el que sea capaz de ofrecer una alternativa de Gobierno, por ahora el PSOE. Piénselo, no pierden nada.
El problema viene cuando se ahonda en el análisis, porque quien lo haga se va a encontrar con un cajón de sastre totalmente vacío, un viaje a ninguna parte y un suicidio eutanásico no asistido por la vía de los hechos, que es más contundente. Porque a ver qué quiere decir “anticapitalista”. Como conceptualización de la praxis política no quiere decir nada sin una opción propositiva de un modelo alternativo que proponga una solución de continuidad, borrón y cuenta nueva. Definirse – o autodefinirse – como “anti” algo no sirve de nada si no le sigue una definición como “pro” algo. Y si el “anti” se refiere al capitalismo, el “pro” a qué se refiere ¿Al comunismo? Pues que lo digan. Lo que pasa es que no lo dicen y por algo será que no lo hacen, sus razones tendrán para no hacerlo, unas razones que a buen seguro pasan por la certeza, si no absoluta sí probable, del escaso respaldo social que tendría su apuesta. Que se definen, o autodefinen, como “izquierda republicana”, pues está bien, yo soy republicano aquí donde me ven, con estos pelos, pero no nos engañemos, la República sólo es un modelo de estado, compatible además con el capitalismo pero sin demostrar que sirva para el comunismo, no la solución a todos los males que nos aquejan. Y si de lo que hablamos es de los valores políticos del republicanismo, para eso, amigas y amigos, no hacía falta ni refundación ni IU.
Cayo Lara y el PCE, como doña Mercedes Caballero, creen posible concebir una táctica para “reconstruir con palabras” una sociedad comunista o progresista, respectivamente, pero en mi opinión sobrevaloran el poder de las palabras cuando tras ellas se extiende un páramo, yermo y seco de ideas, vacío de modelos alternativos. Y además, si para colmo, se pretende regar el desierto con la magra aportación de unos grupúsculos de extrema izquierda que a lo sumo logran reunir unos cientos de votos a cambio de un peaje desproporcionado, la cosecha va a ser paupérrima en todos los sentidos. En fin, a ver si hay suerte, yo quiero desearle a IU un buen viaje y un mejor destino, yo quiero ser optimista – como Zapatero – y apostar por un proyecto desde la izquierda capaz de superar al capitalismo y sustituirlo, pero no va a poder construirse el cesto con estos endebles mimbres, tendrán que trabajárselo un poco más, en mi humilde opinión. Y a la militancia, así como al electorado, le aconsejo que no pierda jamás de vista la posibilidad de hacer como la derecha, concentrar el voto en único partido político, el que sea capaz de ofrecer una alternativa de Gobierno, por ahora el PSOE. Piénselo, no pierden nada.







