LA ALTERNATIVA AL CAPITALISMO
Cuando a un familiar cercano le hablé del concepto "sociedad socialista" se imaginó una realidad socio-económica y política en la que "ceteris paribus" todo el mundo estaba en la obligación legal de afiliarse al PSOE y tatuarse, si se quería a fuego, en la frente el puño y la rosa. Y, si bien puse mi empeño y mis energías en explicarle la idea de la "propiedad colectiva de los medios de producción" y el "materialismo histórico", lo único que hice fue dibujar la espiral de la derrota. No es que yo diga, aunque lo piense, que la mayoría de la ciudadanía española - y mundial, si se me permite - manifiesta las mismas inquietudes que mi familiar sobre las cuestiones a las que me he referido. Como dice el nuevo Secretario General del Partido Comunista de España (PCE), don José Luís Centella, en su blog del diario Público: "Hablar de la construcción del socialismo en Europa en el año 2009 puede hoy parecer irreal, ilusorio" y yo añadiría "vetusto", "rancio" y tal vez "anacrónico", pero habrá que verlo.
IU no es una coalición sino la materialización de las contradicciones estructurales del PCE, pero de eso tal vez hablemos en otra ocasión, que ahora me fatiga sólo de pensarlo. Sin embargo, pese a todo, IU se arroga la representación de la izquierda - cuando digo IU, entiéndaseme, digo PCE, por lo que he dicho antes - y lo hace en un discurso excluyente, de tal manera que no hay izquierda que no sea IU. Cuando desde IU se habla de "la unidad de la izquierda" se refiere a la verdadera, a lo que en ese entorno se considera en puridad la esencia, lo que excluye más que une, de ahí todos los problemas y todas las penalidades por las que atraviesa el partido. En realidad, el principal problema que tiene el discurso de esa "verdadera izquierda" es la voluntad mesiánica de sus líderes y su profunda vocación evangélica. La verdad absoluta, revelada o descubierta, no admite prueba en contrario ni discusión alguna, y además precisa la unanimidad universal, por lo que debe ser difundida, sobre todo para abrirle los ojos a quienes los tienen cerrados por propia voluntad o porque están bajo el influjo alienante del capital. Por eso, la propuesta de don José Luís no es debatible porque no se trata de poner sobre la mesa el motivo para un diálogo sino de explicarnos cómo hay que hacer bien las cosas, de decirnos qué hay que hacer para salir de ésta y de señalarnos la luz al final del túnel que si no la vemos, pese a lo clara que es, es porque nos ciega el capitalismo alienante.
Lo siento, don José Luís, pero a mí me gusta demasiado discutir las cosas como para dejar pasar esta oportunidad de poner en solfa su dogma. Basta echar un poco, tampoco demasiado, la vista atrás para, objetivamente, comprender que la alternativa que propone no sólo no libera a la humanidad de sus cadenas, como usted propugna, sino que acaba por ahogarnos en la esclavitud. La extinta URSS, China, Cuba, Vietnam, Corea de Norte y, si se quiere así, algunos países africanos influenciados, son ejemplos a tener en cuenta de cómo el modelo que propone don José Luís, y que a su juicio es la alternativa al capitalismo, ha ido "liberando" a sus pueblos. De la misma manera que los Estados Unidos de América han "liberado", pongamos por caso a Afganistán o a Iraq: a hostias, que es como hay que hacer las cosas si quieres que salgan bien. Por eso, perdóneme la herejía don José Luís, yo creo que su modelo no es aceptable, ni siquiera para la clase obrera, que de existir es a la que pertenezco.
Pero, si el comunismo de don José Luís no aceptable como respuesta o alternativa al capitalismo neoliberal ¿Qué alternativa hay? La respuesta no es tan fácil como la de don José Luís, de tabla rasa y solución de continuidad, porque es necesaria una transición gradual, o lo que es lo mismo, un proyecto a largo plazo. La crisis económica cuyos efectos estamos sufriendo ahora es consecuencia, no nos equivoquemos, del normal y corriente - y por lo tanto eficaz y eficiente - funcionamiento del modelo capitalista de libre mercado, tanto más cuanto más liberal o neoliberal sea el planteamiento de base. Por eso, el modelo capitalista repetirá la crisis, igual que la ha ido repitiendo a lo largo de toda su historia, aunque no siempre de la misma manera ni con los mismos efectos; de hecho parece que las crisis capitalistas cada vez son más frecuentes, más intensas y más breves. Marx, Karl, avisó del colapso del capitalismo a largo plazo y propuso aliviar la agonía precipitando su caída, lo que pasa es que no defninió con claridad qué sucedería después, y así nos fue la cosa. Pero don Carlos se equivocó, el capitalismo no colapsó y el comunismo sí, pero es cierto, al menos desde la izquierda, que el sistema capitalista no es, pese a lo que pensaba Fukuyama, el final de la Historia, sino un paso más ¿Hacia dónde? No lo sabemos, para qué vamos a decir otra cosa, pero sí parece que el modelo socialdemócrata europeo, ese que concibe al Estado como un eficaz y eficiente redistribuidor de la riqueza, capaz de intervenir en la economía y por lo tanto en el mercado para regular un acceso equitativo a los bienes y servicios producidos por la sociedad y, por lo tanto, orientar la producción a la satisfacción de las necesidades sociales, es la respuesta más lógica a largo plazo, para seguir avanzando en la construcción de una sociedad verdaderamente socialista, o lo que es lo mismo, don José Luís, no traída por mesías redentores que quieren reeditar el mito de Prometeo sino querida por la ciudadanía. Debería usted haber aprendido eso de las manifestaciones contra la guerra ¿O es que usted no fue?
IU no es una coalición sino la materialización de las contradicciones estructurales del PCE, pero de eso tal vez hablemos en otra ocasión, que ahora me fatiga sólo de pensarlo. Sin embargo, pese a todo, IU se arroga la representación de la izquierda - cuando digo IU, entiéndaseme, digo PCE, por lo que he dicho antes - y lo hace en un discurso excluyente, de tal manera que no hay izquierda que no sea IU. Cuando desde IU se habla de "la unidad de la izquierda" se refiere a la verdadera, a lo que en ese entorno se considera en puridad la esencia, lo que excluye más que une, de ahí todos los problemas y todas las penalidades por las que atraviesa el partido. En realidad, el principal problema que tiene el discurso de esa "verdadera izquierda" es la voluntad mesiánica de sus líderes y su profunda vocación evangélica. La verdad absoluta, revelada o descubierta, no admite prueba en contrario ni discusión alguna, y además precisa la unanimidad universal, por lo que debe ser difundida, sobre todo para abrirle los ojos a quienes los tienen cerrados por propia voluntad o porque están bajo el influjo alienante del capital. Por eso, la propuesta de don José Luís no es debatible porque no se trata de poner sobre la mesa el motivo para un diálogo sino de explicarnos cómo hay que hacer bien las cosas, de decirnos qué hay que hacer para salir de ésta y de señalarnos la luz al final del túnel que si no la vemos, pese a lo clara que es, es porque nos ciega el capitalismo alienante.
Lo siento, don José Luís, pero a mí me gusta demasiado discutir las cosas como para dejar pasar esta oportunidad de poner en solfa su dogma. Basta echar un poco, tampoco demasiado, la vista atrás para, objetivamente, comprender que la alternativa que propone no sólo no libera a la humanidad de sus cadenas, como usted propugna, sino que acaba por ahogarnos en la esclavitud. La extinta URSS, China, Cuba, Vietnam, Corea de Norte y, si se quiere así, algunos países africanos influenciados, son ejemplos a tener en cuenta de cómo el modelo que propone don José Luís, y que a su juicio es la alternativa al capitalismo, ha ido "liberando" a sus pueblos. De la misma manera que los Estados Unidos de América han "liberado", pongamos por caso a Afganistán o a Iraq: a hostias, que es como hay que hacer las cosas si quieres que salgan bien. Por eso, perdóneme la herejía don José Luís, yo creo que su modelo no es aceptable, ni siquiera para la clase obrera, que de existir es a la que pertenezco.
Pero, si el comunismo de don José Luís no aceptable como respuesta o alternativa al capitalismo neoliberal ¿Qué alternativa hay? La respuesta no es tan fácil como la de don José Luís, de tabla rasa y solución de continuidad, porque es necesaria una transición gradual, o lo que es lo mismo, un proyecto a largo plazo. La crisis económica cuyos efectos estamos sufriendo ahora es consecuencia, no nos equivoquemos, del normal y corriente - y por lo tanto eficaz y eficiente - funcionamiento del modelo capitalista de libre mercado, tanto más cuanto más liberal o neoliberal sea el planteamiento de base. Por eso, el modelo capitalista repetirá la crisis, igual que la ha ido repitiendo a lo largo de toda su historia, aunque no siempre de la misma manera ni con los mismos efectos; de hecho parece que las crisis capitalistas cada vez son más frecuentes, más intensas y más breves. Marx, Karl, avisó del colapso del capitalismo a largo plazo y propuso aliviar la agonía precipitando su caída, lo que pasa es que no defninió con claridad qué sucedería después, y así nos fue la cosa. Pero don Carlos se equivocó, el capitalismo no colapsó y el comunismo sí, pero es cierto, al menos desde la izquierda, que el sistema capitalista no es, pese a lo que pensaba Fukuyama, el final de la Historia, sino un paso más ¿Hacia dónde? No lo sabemos, para qué vamos a decir otra cosa, pero sí parece que el modelo socialdemócrata europeo, ese que concibe al Estado como un eficaz y eficiente redistribuidor de la riqueza, capaz de intervenir en la economía y por lo tanto en el mercado para regular un acceso equitativo a los bienes y servicios producidos por la sociedad y, por lo tanto, orientar la producción a la satisfacción de las necesidades sociales, es la respuesta más lógica a largo plazo, para seguir avanzando en la construcción de una sociedad verdaderamente socialista, o lo que es lo mismo, don José Luís, no traída por mesías redentores que quieren reeditar el mito de Prometeo sino querida por la ciudadanía. Debería usted haber aprendido eso de las manifestaciones contra la guerra ¿O es que usted no fue?








