sábado, junio 23, 2007

UNA CONSTITUCIÓN DE ESPALDAS A LA CIUDADANÍA

Nos la quieren meter doblada, otra vez. Ya nos preguntaron, así 'de aquella manera', y dejando claro que nada podíamos hacer salvo opinar, por lo que nos parecía aquella chapuza inicial de presunta 'Constitución Europea'. Y contestamos también 'de aquella manera', porque la derecha votó con desgana un acuerdo que no le importaba lo más mínimo - sigue sin importarles un bledo -; el PSOE, como estaba en el Gobierno, mandó a su militancia y a su electorado fiel a votar que sí, pensando más en el lucimiento personal que en los presuntos beneficios del acuerdo constitucional; la izquierda, como somos más 'tiquismiquis', nos leímos parte del acuerdo - porque era un 'tocho infumable' pleno de ambigüedades - sobretodo los anexos, que era la parte más jugosa, suscitándose diversas interpretaciones que dieron lugar a varias tomas de posición, como siempre ocurre en la izquierda, que es plural por definición; unos votamos que sí, con la boca pequeña y tapándonos la nariz y, otros, más coherentes, como IU, votaron que no, así a las bravas, con un par. En Francia, que son más reivindicativos y los tienen bien puestos, fueron directamente a darle por donde amargan los pepinos a la chapuza pactada por los poderosos, como ha de ser, de frente.

La cosa les fue mal, o mejor dicho, de mal en peor, porque los holandeses también dijeron que no, y se atascaron en un mar de dudas, fundamentalmente sustentadas en la obviedad de que no podían aprobar una constitución para Europa sin Francia, pero también en que el ejemplo francés podía extenderse al resto de países que habían dicho que iban a consultar a su ciudadanía sobre el asunto. Y, claro, a estas mentes preclaras de la política europea, pongamos por caso a ZP y Sarcozy, no se les ha ocurrido otra cosa que obviar la consulta a la ciudadanía, total para qué, para que ese atajo de indigentes intelectuales pretendan enmendarles la plana ¡a ellos! ¡Qué intolerable osadía! De esta manera, 'muerto el perro - o sea, la ciudadanía -, se acabó la rabia' y nos van a endilgar su particular visión de lo que significa una 'constitución', es decir, un pacto entre los gobernantes, atendiendo a sus particulares intereses personales, que la ciudadanía ha de aceptar sí o sí. A quejarse en la otra ventanilla y vuelva usted mañana. Tenemos lo que nos merecemos, porque los votamos - en vez de botarlos -, porque nos dejamos engañar y porque se aprovechan de nuestra profunda y vergonzosa estupidez, estulticia y nihilismo recalcitrante.

Decía un amigo que en el Bajo Imperio Romano las autoridades oligárquicas (y nepóticas) le daban a pueblo romano 'pan y circo', para tenerlo ocupado en chorradas y apartarlo de las decisiones políticas, del gobierno de la comunidad y de la elaboración de las leyes; los tiempos han cambiado y ahora a los gobernantes - tan oligárquicos y nepóticos como entonces - les basta con darnos 'circo' para tenernos ocupados en imbecilidades mientras nos la meten doblada sin vaselina. Y mientras vamos dándonos de leches a ver quién gana la liga o quién de los ricachones de los barcos y de los coches va más rápido, los gobernantes, que como son más 'listos' van de 'sobraos', van haciendo sus cosas de la gobernancia sin que nadie les moleste. Perra vida.