martes, julio 03, 2007

DEL OTRO LADO DEL ESPEJO

Escuchando atentamente el discurso de apertura del Debate sobre el Estado de la Nación, pronunciado por el actual Presidente del Gobierno, el señor José Luís Rodríguez Zapatero – ZP, en jerga electoral – he llegado a la conclusión de que o, contrariamente a lo señalado en mi documentación personal, yo ni soy español ni vivo en España – y en consecuencia, mi circunstancia no es de este mundo – o el señor Presidente del Gobierno sufre un agudo estado de delirio persistente, cuya consecuencia inmediata es que, sumido en él, es ZP quien vive en un mundo de fantasías oníricas. Y en viendo cómo el esperpéntico discurso era interrumpido por vítores y encendidos aplausos, me ha venido a la mente aquella leyenda del rey desnudo; ese que pensaba que llevaba un impresionante vestido confeccionado con ricas y vistosas telas, pero iba en bolas, aunque nadie se atrevía a ‘chistar’ y todos le alababan el gusto en el vestir. Pues no, señor Zapatero, le han dejado a usted en pelota picada, y además totalmente enajenado.

A juicio del señor Presidente, y permítanme que dude que posea tal cosa, los españoles trabajamos más y mejor, cobramos más y nuestros salarios están – agárrense que viene curva – ¡recuperando poder adquisitivo! ¡Manda Huevos! Continúa diciendo el iluminado este que, no contento con esto, los españoles, así en bruto, hemos vivido cuatro años de prosperidad económica sin parangón en ninguna otra época jamás vivida en España. España es un país próspero, solidario, un lugar en el que la ciudadanía europea ¡qué digo! ¡universal!, aspira a habitar. Y podría seguir detallando las absurdas conclusiones a las que llega este individuo fruto, o bien de un trastorno grave de la percepción disociativo hasta tal punto de la realidad evidente y palmaria que lo ha relegado a un mundo de fantasía irreal lejos de aquí, o en el mejor de los casos del consumo abusivo de sustancias intoxicantes, pero no lo haré, que me conozco y empezaré a añadir términos altamente ofensivos, que a lo sumo me descalificarán, a mí y a mi opinión. En todo caso he de concluir, obligadamente, que el señor Rodríguez Zapatero me está hablando desde el otro lado del espejo, de ese lado en el que todo está bien, con cada cosa en su sitio y cada sitio en su cosa; un mundo de perfección absoluta y felicidad eterna que habita más allá de la realidad constatable y radica en un universo paralelo alcanzable sólo por los simples, los locos y los enajenados – por causas fisiológicas o químicas – pero inaprehensible por ese conjunto más o menos numeroso que podríamos denominar ‘personas normales’.

Desde este lado del espejo, en el que todo va mal, y cada cosa está en el sitio que puede, aunque no le corresponda; donde los salarios pierden poder adquisitivo; donde la ciudadanía española cada vez está más perdida; en que los españoles vivimos en un país de mangantes sin escrúpulos, capaces de explotar a sus semejantes pobres y destruir nuestros recursos naturales con igual voracidad; en donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres; en donde, en definitiva, todo está al revés de cómo lo está en el lado del espejo en el que vive el señor Presidente del Gobierno, que va en bolas aunque sus aduladores le dicen que viste ricos ropajes, desde este lado del espejo que llamamos, tal vez pomposamente, ‘realidad’, señor Presidente, con todos los respetos, váyase a tomar viento. Perra vida.