Leyes de "chichinabo"
La progresía de salón, la aristocracia obrera, siempre han vivido de su imagen pública, como el fascismo, con grandes alharacas y discursos profundos, cargados de emotividad y trascendentes declaraciones de principios, pero carentes de toda plasmación empírica, al menos en la realidad comúnmente percibible. Comparte esta característica o endemismo, la progresía con la reacción nacional-católica de raigambre liberal-conservadora (que para algunas mentes obtusas podría ser una ‘contradictio in terminis’), que también va invocando entidades trascendentes de lo humano a lo intangible e inaprehensible, como la patria o Dios, que sin embargo diluyen su existencia en su fugaz aparición conceptual en los rimbombantes discursos de su representantes políticos. También comparten ambas orientaciones políticas su desmedido afán, amor diría yo, por las leyes de ‘chichinabo’, que son aquellas cuya dudosa utilidad radica en su manifiesta falta de concreción empírica y que llevan aparejada una rimbombante declaración de principios e intenciones tan vehemente como precario es su andamiaje estructural, pero que llaman a las masas enardecidas y desinformadas a adorarlas como modernos becerros de oro.
Y para ley de ‘chichinabo’ la de la Memoría Histórica, que para no ir más lejos nace aquejada de amnesia histórica galopante, producto de dos factores fundamentales, a saber: por un lado la dudosa – soy generoso por naturaleza – voluntad del Gobierno de legislar en serio sobre la materia, pareciendo más preocupado por cuestiones electorales que por dar salida legislativa a una necesidad social más o menos explícita; y, por otro, las concesiones a una oposición que de todas maneras no tenía, ni tiene, voluntad alguna de consensuar nada de esto con el Gobierno ZP, sino más bien al contrario, esto es, la de utilizar esta ley de ‘chichinabo’ para ganarle las próximas elecciones. De ahí que para el Gobierno del PSOE resulten inasumibles las pretensiones de la izquierda política para que la Ley de la Memoria Histórica sirva para algo más que para el autobombo recalcitrante del Gobierno y restaure la dignidad y la memoria de aquellas personas que lucharon por la República, frente a los sediciosos franquistas y que, en muchos casos, fallecieron ajusticiados sumaria y arbitrariamente en cunetas y paredones.
Así las cosas, mientras el Gobierno dice que este año es el de La Memoria Histórica, aunque la praxis se empeñe tozudamente en rebatir tal visión distorsionada de la realidad, y la oposición del PP, que no quiere saber nada ni de poner al descubierto los crímenes del franquismo, ni mucho menos a dignificar a quienes lucharon por la legalidad republicana, lo cierto y definitivo es que el Gobierno está negociando una ley de ‘chichinabo’, una más, que no va a servir para nada, salvo para el autobombo electoralista de un Gobierno desnortado cuyo único objetivo es perpetuarse en el ejercicio del poder a toda costa. La ciudadanía debe reflexionar sobre el funcionamiento de nuestro sistema político, presuntamente democrático, porque asumiendo que el gobernar es imprescindible para la implementación del programa político de los diferentes partidos políticos, eso, gobernar, no debe ser un objetivo final sino instrumental; gobernar sí, pero para qué. Si gobernar supone simplemente ejercer el poder y gestionar el sistema, las leyes de ‘chihinabo’ florecerán como setas en otoño al albur de los procesos electorales. Perra vida.





3 comentarios:
¡Hola Enric!
¿Que tal?
Dime algo...
Un saludo cordial cordial.
¡Hola Akrata!
¡Cuánto tiempo!
He vuelto de vacaciones y ahora me he metido en múltiples actividades, por lo que no me da el tiempo para muchas cosas. De todas maneras, me alegro de saber de tí.
Un abrazo.
Estimado Enric, gracias por tu comentario, aqui seguiremos.
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