viernes, marzo 30, 2007

YA ENTIENDO AL PP

Se puede decir que “he visto la luz”, o que la luz, al final ha terminado por atraparme, tanto da, al final el resultado es que se han despejado las brumas que ensombrecían mi escaso entendimiento y ahora comprendo, con nitidez cristalina, la postura política del PP. En realidad es sencillo, lo que ocurre es que con frecuencia lo evidente se nos oculta sibilinamente bajo la opaca pátina de lo obvio, y consiste en que el PP se sabe poseedor de la verdad absoluta; no se me asusten, que no es tan grave como parece.

Tengo un compañero de trabajo – entiéndase que los términos “compañero” y “trabajo” son muy discutibles, pero no ocuparé más tiempo del estrictamente necesario en discusiones bizantinas, por ahora –, que manifiesta los mismos síntomas, correspondientes sin duda al “padecimiento de la misma enfermedad”: la verdad absoluta. Sabemos que el concepto “verdad absoluta” es una entelequia cuya endeblez racional no resiste el mínimo análisis y sucumbe estrepitosamente al menor envite argumental refutatorio. Algunas personas, en cambio, aún sabiendo que tal constructo teórico es relativo hasta la médula lo sostienen, enarbolándolo contra viento y marea, exhibiéndolo como pendón estandarte de su discurso que abre a la humanidad la puerta a una época de sabiduría, conocimiento y profunda autosatisfacción; y hasta el paraíso, si me aprietan. Pero hay quienes desconocen la relatividad inherente a la verdad y actuando en consecuencia, dentro de los límites de ese desconocimiento palmario, elevan a condición de absoluto lo que en su opinión es cierto e indiscutible, o sea, lo que piensan que es la verdad. No han caído, ni piensan hacerlo, en el hecho de que esa verdad que han convertido en absoluta es sólo una opinión, sostenida en argumentos sin duda racionales – los campos de exterminio nazis también se sustentaban en la racionalidad – pero en suma discutibles, como cualquier otra arquitectura argumental, y por lo tanto en ningún caso susceptible de irrefutabilidad.

Sabemos, hoy en día, que en el mundo occidental sólo el Papa es infalible y su autoridad indiscutible, aunque no falten quienes se arroguen tales prerrogativas en función de cierto grado de endiosamiento megalomaníaco, que no es más que un trastorno psicológico, y se saquen fotos en islas portuguesas para retratarse como adláter del poderoso, aunque ese poderoso esté profundamente desequilibrado. Y también sabemos, el Papa incluido, que esa condición lo aísla de las personas y lo recluye en una burbuja de soledad tenebrosa que es el camino más firme hacia la locura. El Papa, encastillado en Roma, está más solo que la una y aunque se sabe en posesión de la verdad absoluta, como no podía ser de otra manera, no hay nadie dispuesto a escuchársela decir porque nadie se la cree, porque nadie en su sano juicio cree en lo absoluto de la verdad. En el PP, sin embargo, el fenómeno se manifiesta en toda su crudeza y su cúpula directiva no sólo se sabe en posesión de la verdad absoluta sino que cree ser esa verdad absoluta encarnada y como los profetas del totalitarismo que arrasaron el mundo el siglo pasado difunden su megalomanía sin atender a voz discordante alguna, sin duda equivocada puesto que sostiene argumento en contra de absoluto, contra toda evidencia y frente a cualquier demostración empírica. Eso es lo que yo creo, y salvo prueba en contrario, entiendo que es cierto.

miércoles, marzo 28, 2007

EL PRECIO DE UN CAFÉ

Resulta sorprendente cómo se le puede a uno complicar la vida extraordinariamente con una cosa tan trivial, al menos en apariencia, como es el precio que cobran en bares, restaurantes y lupanares por una consumición, en este caso un café. Al Presidente del Gobierno el café le cuesta ochenta céntimos en la cafetería del Congreso, pero a lo mejor le cuesta el puesto el no saber que por ahí a la ciudadanía “normal” le vienen cobrando una media de un euro, y eso que eludió con soltura responder a la pregunta que le realizó el mismo ciudadano que le inquirió sobre su conocimiento del precio del café, una pregunta de mayor enjundia y calado político, social y económico, que hacía referencia al poder adquisitivo de los salarios y su crecimiento por debajo del coste medio de la vida. Eso no parece ser tan importante como que el Presidente del Gobierno erró en la respuesta sobre el precio del café a tenor de las portadas, titulares y comentarios que lucen los medios de comunicación. Lo relevante del programa “Tengo una pregunta para usted, sr. Presidente” – triste remedo del de Isabel Gemio y sus cartas personalizadas – es que el señor Presidente en cuestión no tiene pajolera idea de lo que le cuesta al común de la ciudadanía tomarse un café en el Bar del Rincón de Bernardo.

Al señor Aznar el café de la guerra de Iraq y de los atentados terroristas del 11 M le costó el puesto y a su partido, el PP, la mayoría absoluta y las elecciones generales de 2004. No sabemos qué precio le pedirán al señor Rajoy por su “neo-caudillismo” mediático, ni a Zaplana por las sospechas que se ciernen sobre sus manejos de fondos públicos, ni al PP por su boicot sobre el Grupo Prisa al que acusa de servilismo del poder; lo que sí sabemos ya es lo que le ha costado a, d. Federico Jiménez Losantos, que ejerce de crispador vocacional radiofónico. Resulta que el sujeto en cuestión cuyas diatribas desconocen límites morales y no digamos de convivencia llamó de todo a su enemigo natural, el sr. Josep Lluis Carod-Rovira, presidente de ERC, como sabe la gente un peligroso separatista “rompe-patrias” y catalán para más inri. El rojo separatista en cuestión le puso una querella por lo criminal, por lo criminal de sus declaraciones se entiende, al pollo y la justicia española - ¡qué ironía! – le ha dado la razón al simpático catalán bajito de origen aragonés e hijo del cuerpo – del cuerpo de la Guardia Civil – condenando al energúmeno de las ondas hertzianas a abonarle al sr. Carod y correligionarios la nada despreciable suma de 60.000 € del ala, que al cambio de la extinta peseta supondría para las arcas del vocero de la COPE unos 10 millones de ellas. Y no puede haber mayor humillación para el “pequeño talibán de sacristía” (Del Olmo dixit) que pagar una condena judicial a un destripa-terrones rompe-patrias, separatista y catalán, porque un juez español le discuta su opinión, o retahíla de insultos gratuitos, que en su caso viene a ser lo mismo.

En todo caso el precio del café se ha disparado y Zapatero se ha equivocado, un café no cuesta 80 céntimos sino toda una vida, para que luego vayan frivolizando sobre tonterías como el poder adquisitivo de los salarios en España, la corrupción política, el terrorismo, el precio de la vivienda, el paro, las drogas, la inmigración, la violencia de género, el envejecimiento de la población, el incremento de las desigualdades sociales, el cambio climático o la globalización de la miseria, por poner algún ejemplo de obviedades banales que escapan al común de la ciudadanía y que no aparecen en los primeros lugares de la jerarquía de prioridades de nuestros políticos.

lunes, marzo 26, 2007

DESPERTARES

La mayor parte de la ciudadanía española sabía hasta hace pocos días que los medios de comunicación, así en general, manifestaban cierta “querencia” hacia una opción política o ideológica determinada. Así, sabíamos que la COPE, el Mundo, Antena 3, Onda Cero, Telemadrid y Canal 9 eran órganos de expresión del PP; que el País, la Ser, Telecinco y en general Prisa, eran boletines informativos del PSOE; y que RTVE era moneda de cambio en función del partido político que ostentase el poder en cada momento. El mundo – la cotidianidad, digo – aparecía ordenado, bien aseado, con carácter de permanencia y vocación de absoluto para todo el mundo, o eso pensaba, porque recientemente me he desayunado de la existencia de todo un partido político que no lo sabía, y lo que es peor, que pensaba que la ciudadanía tampoco lo sabía.

Una pista nos daba hace poco el ex presidente Aznar, que forma parte todavía de dicho partido a través de su “presidencia honorífica” – compartida con Fraga, que es socio fundador -, cuando aseguraba que él no era tan listo como para haber adivinado que en Iraq no había armas de destrucción masiva y que si bien ahora sabía que eso era así, antes, cuando ni él ni “nadie” lo sabía, no pudo adivinarlo, pese a ser un gran estadista visionario experto en futuribles. La ciudadanía española, que como su ex presidente Aznar no es “tan lista” como para prever que está en un error, ahora sabe que los medios de comunicación están influenciados – cuando no dirigidos explícitamente – por los grandes partidos políticos hegemónicos en España y es culpable de no haberse podido anticipar a la evidencia empírica, adivinándolo antes, cuando ni el propio Aznar era capaz de vislumbrar tal hecatombe. Ahora es tarde, hemos despertado bruscamente del “sueño de los justos” y nos hemos dado de bruces con la cruda realidad ¡Nos manipulan!

Gracias a la perspicacia de la dirección del PP, Rajoy a la cabeza visible, la ciudadanía sabe en este momento que hay medios de comunicación afines al PSOE y otros al PP, y que escasean – si no es que no existen – los medios “independientes”, o al menos afectos a opciones ideológicas sin vocación de gobierno. Es grave desconocer hasta que punto se nos manipula y desde cuándo está ocurriendo este fenómeno, pero estas disquisiciones de mayor calado suponemos que irán siendo desveladas por las mentes preclaras del Partido Popular, estadistas cualificadas todas ellas, a medida que vayan adquiriendo seguridad en su conocimiento y será en ese desvelar progresivo de las circunstancias últimas que rodean al fenómeno en su conjunto donde encontrará la ciudadanía la relativa seguridad que da el dominio del entorno, siquiera sea sólo a nivel perceptual. Muchas gracias, señor Rajoy y compañía por quitarnos la venda de los ojos, aunque de reprocharle algo sería sólo de carácter metodológico, puesto que si no le molesta, la próxima vez que nos alumbre con la intensa luz de su sabiduría hágalo progresivamente, que ahora nos duelen los ojos de tanta claridad inesperada.

Ironías al margen, parece que a medida que se aproximan las elecciones autonómicas y municipales el PP va sumiéndose cada vez más profundamente en esa vertiginosa espiral esquizo-paranoide que es como un túnel cuyo final aún no se vislumbra a lontananza, por lo que se me antoja lejano en el tiempo y en el espacio. Esperemos que a la derecha española algún día le de un ataque de cordura y todo vuelva a la normalidad, creo que ese día hasta yo me sentiré aliviado.

viernes, marzo 23, 2007

¡NO MOS FAREU CATALANS!

La Caverna Secesionista, heredera del centralismo borbónico de Felipe V y vencedora de la batalla de Almansa (1707), que siempre ha agitado el espantajo del "imperialismo catalán" para justificar su voluntad manifiesta de igualitarismo lingüístico y cultural basada en el paradigma castellano, que parecía haberse diluído en parte tras la defunción política de Unió Valenciana - atomizada en una serie de partidos fantasmagóricos a medio camino entre el fascismo y la esquizofrenia galopante, cuando no abiertamente fagocitada por el PP -, regresa de nuevo con vigor renovado a través del ejecutivo conservador valenciano presidido por Francisco Camps, que le sirve de altavoz y megáfono para difundir su ideario nazi, xenófobo y etnocentrista. Ahora la "batalla de Valencia" se libra en el etereo espacio de las ondas hertzianas, a través del cual parece que se vehiculiza la esquizofrenia paranoide de la derecha cavernícola anticatalana que ve venir al Imperio Catalán vía TV3 (y lo que cuelga).

Ya sabe la ciudadanía que últimamente proliferan televisiones, radios y diarios cuya actividad no está respaldada por un otorgamiento de licencia administrativa pero que operan sin cortapisas ante la aquiescencia, cuando no franca colaboración, de la Administración correspondiente. En algunos casos, cuando se ha iniciado el trámite de concesión de licencias de emisión y de distribución de frecuencias, se ha evidenciado un alto grado de clientelismo político como factor determinante en la legalización de medios de comunicación diversos, pero hasta que esto ocurre, incluso tras haber ocurrido, persisten las situaciones anómalas consentidas por las Administraciones. La Comunitat Valenciana no es, obviamente, una excepción y como en todo el territorio nacional proliferan medios de comunicación que, digamos, no cuentan con las oportunas licencias aunque esto no les impide seguir operando. Esto, que de por sí es grave, se complica cuando hablamos de televisiones autonómicas, esto es, cuyos presupuestos son con cargo a los Presupuestos Públicos, como el caso del segundo canal autonómico, Punt 2.

También la ciudadanía es conocedora de que en parte del territorio de nuestra Comunidad Autónoma se habla el valenciano, que es parte de la lengua compartida con Catalunya, Illes Balears, Franja de Ponent (Aragón), El Rosellón francés y L'Alger (una pequeña localidad italiana de la isla de Cerdeña). Esta lengua recibe el nombre genérico de "catalán", una denominación que, por otra parte, no está exenta de condicionantes políticos pero que, en todo caso, tiende a asegurar la supervivencia de una lengua minoritaria. Evidentemente, la división de esta lengua en diversas lenguas, que es lo que pretende el secesionismo lingüístico de la derecha cavernaria, fomenta la desaparición por debilitamiento progresivo de esa lengua minoritaria, máxime cuando ha de competir con una lengua tan poderosa, versátil y universal como el castellano.

Para terminar de dibujar el cuadro a la ciudadanía no le es ajena la presencia de una derecha fascistoide castellanofílica, de raigambre franquista, que postula el castellano como única lengua de la España única, grande y libre que protagoniza sus delirios megalomaníacos. Una derecha que enarbola el centralismo de la patria indisoluble y la unidad de destino en lo universal de la España eterna en la que otrora no se ponía el Sol, y a la que en consecuencia le produce urticaria la lengua vernácula, se llame como se llame pero más si se relaciona con los pérfidos catalanes, ávidos de independencia y consecuentemente de romper esa España, bastión irreductible de la cristiandad occidental, en la que todavía vive la aristocracia tardofranquista valenciana.

El PP de Francisco Camps, Rita Barberá, Zaplana, Fabra, Terra Mítica, Campos de golf, Trasvases frustrados del Ebro y América's Cup, da pábulo a los oníricos delirios megalomaníacos de la esquizofrenia paranoide de la derecha cavernaria del secesionismo lingüístico - y se me acaban los epítetos -, pensando que de esa manera, atrayéndose a esta panda de enfermos, van a incrementar su sólida base electoral con la vista puesta en el horizonte de una nueva legislatura popular en el Feliz Levante Español; y si para eso han de derruir repetidores de la TV3 financiada por los invasores catalanes que protagonizan las pesadillas aberrantes de toda esa panda de paranoicos, pues lo hace, y "punto pelota". El Gobierno testicular de la Generalitat Valenciana ha hablado y pese a que le iría mejor a la ciudadanía que derruyese complejos hoteleros y otras barrabasadas urbanísticas cometidas por el gremio de Paco el Pocero y Zaplana's boys, le da por derruir repetidores de televisiones invasoras del norte antiespañol que difunden las consignas del contubernio judeo-masónico que perturbaba el sueño del Generalísimo. Ahora nos endilgarán los barquitos por el mar, a mayor gloria de Rita, pero en un perfecto castellano mesetariamente homologado ¡Biba la Kultura!

miércoles, marzo 21, 2007

OTRA VEZ LA GUERRA DE IRAQ

La guerra de Iraq está de nuevo en el candelero de la vida política y de la opinión pública estos días con motivo del cumplimiento del cuarto aniversario de la ocupación ilegal de aquel país por Estados Unidos y Gran Bretaña en la que el Gobierno de España de entonces, presidido por d. José María Aznar, tuvo un papel importante. La sociedad civil, en todo el mundo, se ha vuelto a movilizar – lógicamente con menor ímpetu – contra aquella invasión ilegal, incluso en los Estados Unidos y en Gran Bretaña. Y no sólo la sociedad civil sino también sus representantes políticos, incluidos aquellos que forman parte de las organizaciones que apoyaron en su momento la guerra; también en España, el PP ha tenido que escuchar la voz tímidamente discordante de alguno de sus diputados al respecto.

Es cierto que la invasión de Iraq por la coalición anglonorteamericana, sin la cobertura de la legalidad internacional, acabó por derrocar al régimen tiránico y sanguinario del dictador Saddam Hussein y que tenía como última pretensión instaurar un régimen democrático en aquel país, pero no es menos cierto que cuatro años después de la guerra la ciudadanía iraquí atraviesa por un mal momento. Derrocado el dictador y abolido el régimen totalitario, a la incapacidad de las tropas internacionales de mantener el orden y la paz se ha unido la esquizofrenia colectiva de los fanáticos islamistas para hacer muy difícil la supervivencia de la población y la imposición de un Gobierno títere desprovisto de toda legitimidad y carente de apoyo social. La democracia no ha llegado a Iraq porque ésta no es la ausencia de dictadura o régimen totalitario sino el resultado de la voluntad de la sociedad que asume la soberanía nacional. La guerra en Iraq no ha terminado en un régimen democrático porque la democracia no puede imponerse a cañonazos y no suele venir de la mano de la guerra, aunque hubiese contado con el respaldo de la legalidad internacional.

El PP cierra filas entorno a su cúpula dirigente, pese a la ineludible presencia de algunas voces discordantes, pretendiendo pasar página sin reconocer que se equivocaron, de la misma manera que proceden en el caso de los atentados islamistas – ahora sí se puede decir esto sin riesgo de ser tildado de “traidor” – del 11 de marzo de 2004 en Madrid. La estrategia consiste en desviar la atención, centrándola en problemas inventados, más productos de marketing que realidades constatables, como la desmembración del Estado o la venta de Navarra a Otegi, tormentas de humo destinadas que culminan la estrategia anterior del “sostenella y no enmendalla” en el corolario lógico del “eso jamás ocurrió” o el socorrido “eso es cosa del pasado, ahora hay que mirar hacia el futuro”. Aznar, todavía políticamente vivo en el partido que llevó al Gobierno y al caudillismo a partes iguales, clama desde las antípodas, Australia, en su “espanglish” particular, reivindicando las bondades de la “pax norteamericana” que viene inspirada por Dios, o eso dice su profeta Bush, para traer el paraíso a la Tierra empezando por Iraq.

Contra la guerra de Iraq se ha manifestado la ciudadanía española y todas las fuerzas políticas parlamentarias, desde la izquierda hasta la derecha, pasando por los nacionalismos, salvo el PP que, timoratas disidencias al margen, prietas las filas en la persistencia goebbelsiana en la mentira con ínfulas de veracidad, sigue sosteniendo, ahora “sotto voce” por la evidencia de su fracaso, la validez de una invasión inmoral y a espaldas, si no manifiestamente contraria, a la legalidad internacional.

viernes, marzo 16, 2007

INSULTE USTED A ZP

En los medios de comunicación se puede leer la noticia de que una profesora de Instituto Público enseña en Madrid tal disciplina mientras luce una camiseta en la que puede leerse una fórmula pseudomatemática que reza: “HB+ZP=HP”. HP, por si alguien no se ha dado cuenta todavía, señala la profesión que a juicio de esta persona –y adláteres – desempeñaba la progenitora de ZP, en virtud de la cual el Presidente del Gobierno es hijo de una profesional del oficio más viejo del mundo. Adolfo Navarro, portavoz socialista de Educación en la Asamblea de Madrid, le ha señalado a la profesora de filosofía - ¡apañados están nuestros hijos! – que si estima conveniente insultar al Presidente del Gobierno el PP le pone a su servicio, todos los fines de semana, una manifa al efecto, donde podrá desahogarse a gusto y en buena compañía, pero que tal actividad en un centro de educación pública de adolescentes queda muy mal ¡Qué ejemplo para nuestra juventud!

Sin ir más lejos, el pasado sábado su partido, el PP, le puso a la profesora a huevo el desahogo necesario para no tener que ponerse camisetas de evidente mal gusto para ir a clase a impartir filosofía a nuestros adolescentes, que manda narices, todo sea dicho. Y, como parece que no tuvo suficiente, porque si no, en vez de la ofensiva camiseta se hubiera colocado un top “palabra de honor” - ¡cómo me gusta! -, el PP le da otra oportunidad este fin de semana, un poco más lejos de la capital del Imperio, vale, pero del mismo talante, otra manifa. En este caso se trata de una procesión de las fuerzas conservadoras en defensa (sic.) de la autonomía de Navarra, que no quieren que se utilice como moneda de cambio en la negociación con ETA, porque se estiman más su autonomía que acabar con el terrorismo, que cada quién tiene su jerarquía de prioridades. En la manifa esta profesora podrá insultar a placer al Presidente del Gobierno, utilizando los términos que estime pertinentes, y en buena compañía, que por si alguien no lo sabe los simpáticos muchachos de Falange ya han anunciado que procesionarán con sus mayores, Dios, Primo de Rivera y Aznar mediante. Claro que su jefe, d. Mariano, ha renegado de sus retoños, como San Pedro con Jesucristo, alegando desconocimiento con esa socarronería gallega que lo caracteriza: “quién, quién…mire, no conozco a ese señor por el que me pregunta”, ha respondido a una periodista que le inquiría al respecto.

La profe de filosofía no sabemos si tendrá a bien acudir a la manifa de Pamplona, a procesionar con el PP y sus retoños de Falange, pero haría bien en apuntarse al evento; seguro que su partido le pone un autobús y le entrega en una mochila amarilla y blanca el kit del manifestante popular, que incluye bandera de España – una con pollo y la otra con escudo – y pancarta alusiva al asunto que se trate. Además, probablemente sus amigos de Falange le enseñarán algún simpático cántico relativo al asunto en cuestión; y, si tiene mucha mucha suerte, igual coincide con Ynestrillas y/o FJL y le pide un autógrafo a cada uno – que FJL le firmará con la pezuña – o con Monseñor Blázquez, y le pide la absolución, que en esas manifas de todo se encuentra uno y se puede aprovechar para muchas cosas.

jueves, marzo 15, 2007

EL PP A SALVAR NAVARRA

El PP ha transitado, en el surrealista y caótico “viaje al centro” que inició el ex líder cósmico – Aznar –, de reprocharle a la oposición su “política de pancarta” materializada en “líos en la calle” a practicarla abiertamente, considerándola una vía de acción política imprescindible para recuperar el poder. Ahora no es extraño ver a la derecha española procesionar y desfilar por la calle tras alguna pancarta, bendecida por la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, y sustentada por los voceros al servicio del partido; Pedro J. Ramírez (El Mundo) o Federico Jiménez Losantos (Libertad Digital, La COPE). Ahora, profundizando en la conspiranoia, que es lo suyo de un tiempo a esta parte, el PP va a procesionar para protestar por la anexión de Navarra a Euskadi, o a ETA, que para ellos viene siendo más o menos lo mismo al efecto de argumentar (sic.) políticamente su postura. De nuevo “el pollo”, “la gallina”, franquista extenderá sus alas para revolotear alegremente sobre la vocinglera manifa derechista recalcitrante.

Sí, ya sé que no tardarán en salir quienes esperan cualquier oportunidad para alegar que el símbolo del águila imperial es, en realidad, “el águila de San Juan”, emblema de la monarquía de los Reyes Católicos – Isabel y Fernando, tanto monta, monta tanto – y no un icono franquista, que es que los izquierdistas somos unos zotes incultos. Algún día tendremos que discutir sobre la “cruz gamada”, a ver qué cara se les queda a esta gente de las águilas católicas y su relación con la simbología icónica de regímenes totalitarios. Pero eso será, creo, fruto de ulterior debate, que ahora estamos con lo de la anexión de Navarra a Euskal Herría. Un asunto que, por otra parte, ya está contemplado en la Constitución Española, sí, esa misma, la de 1978, esa que agitan quienes se cobijan bajo la agradable sombra que dan las alas desplegadas de la gallina esa de San Juan o del Generalísimo. Están sorprendidos, verdad, ya lo sé, es problema de no leerse los textos que se elevan a canónicos, que a uno le dan sorpresas del tamaño de la que se esconde en la disposición adicional cuarta. No desarrollaré aquí dicha disposición constitucional, baste señalar al respecto que la Constitución deja a la autonomía navarra la iniciativa al respecto y obliga a la celebración de un referéndum popular de ratificación; esto supone, de principio, que el Gobierno de España no puede tomar dicha iniciativa y, por otra parte, que no basta con que el Gobierno Vasco desee la anexión de Navarra sino que es preciso que sea Navarra quien lo demande; y, por otra parte, que tampoco basta con que el Gobierno de Navarra quiera anexionarse a Euskadi sino que ha de ser el pueblo navarro quien lo exija a sus gobernantes.

Así las cosas queda bastante claro que, la anexión de Navarra al País Vasco no sólo es factible sino que está contemplado en la Constitución de agite “popular”, por lo que la manifestación contra dicha medida es una manifestación contra la Constitución Española de 1978, contra la Autonomía de Navarra – ya que se le niega el derecho y la capacidad de decidir sobre su futuro – y contra la ciudadanía de la Comunidad Autónoma de Navarra. Una manifestación que retrata, y no precisamente para bien, a sus convocantes, a sus participantes y a sus instigadores, amos de la mentira, maestros de la tergiversación sesgada y advenedizos del pancarterismo.

miércoles, marzo 14, 2007

DESDE EL PPÚLPITO

El sr. Jesús Sanz, a la sazón obispo de Huesca por parte de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, se ha despachado a gusto sobre sus preferencias políticas y ha informado a la feligresía de su Iglesia de lo que, en su opinión, debe hacer la cristiandad cuando es llamada en democracia a ejercer su legítimo derecho al sufragio universal, directo, igual y secreto. Ha dicho d. Jesús que como el Gobierno del PSOE, encabezado por el sr. José Luís Rodríguez Zapatero, es traidor y está pervirtiendo el significado de los conceptos “piedad”, “perdón” y “paz”, no como él y la Institución a la que sirve, adalid de los derechos humanos y la democracia, ni como el PP, que añade a la persistente defensa de tales ideales la muy loable tarea de salvaguardar la cristiandad de la amenaza de la hidra roja, masónica y judaica, lo lógico es que la feligresía cristiana deposite su confianza en este último partido político y no en el primero.

Larga y fecunda es la historia y la tradición de la Iglesia Católica en la defensa de los derechos humanos y del respeto a las normas democráticas de convivencia; basta recordar la noble tarea que al respecto desempeñó el Santo Oficio; o la posición de los prelados y teólogos al respecto de la muy democrática “pena de muerte”; o la actitud del papado respecto a la mujer. No hay duda de lo ejemplarizante que resulta hojear con cierto detenimiento el devenir histórico de la Institución en la que se inscribe el sr. Obispo al efecto de dilucidar la autoridad moral para orientar el voto en democracia de su feligresía, sobretodo si damos con la documentación referida a la enseñanza de sus postulados en el sistema público de educación. Baste señalar al respecto la manera en que viven su religiosidad quienes han sido contratados y pagados por el Estado a tal fin y cuyo puesto de trabajo depende, paradójicamente, de la Iglesia, que les exige una vida de escrupulosa virtud moral para concederles el derecho a transmitir sus postulados ideológicos; sin embargo, en contraposición, no parece mostrar excesivo celo en exigir tales condiciones a sus jerarcas a la hora de ejercer sus funciones como máximos representantes de la Institución. También ilustra bien el talante de la Iglesia Católica en España la manera en que afronta los “deslices” de sus representantes, que lo son también de Dios en la Tierra, con menores de edad o ancianas de misa diaria, que de todo hay en la viña del Señor y ninguna perversión le es ajena.

Sin duda años ha que venimos observando como se afianzan los lazos relacionales de la Iglesia y el PP, que van desde la coincidencia ideológica a la militancia de la cúpula dirigente del PP en algunas sectas católicas, llámense “Quicos” u “Opus Dei”. Lógicamente todo ello había de traducirse en un recíproco llamamiento y una complicidad creciente entre ambas organizaciones sociales que se concretiza en una relación de mutuo apoyo. El PP apoya a la Iglesia dirigiendo su acción política a favorecer a la institución religiosa en aspectos políticos, económicos y sociales, mientras aquella apoya al partido político haciendo proselitismo desde los púlpitos. El mensaje de la Iglesia Católica y del PP terminan encontrándose en misa, compartiendo objetivos, planteamientos y las urnas. Nos queda a quienes nos consideramos demócratas el consuelo de que entre la feligresía hay todavía un núcleo de personas que tienen criterio propio y que no siguen el dictado de sus obispos sobre cuestiones políticas, pero resulta arriesgado evaluar cuál es su significación e importancia en el seno de la Iglesia, sólo sabemos que existen, que ya es logro importante en los tiempos que corren.

martes, marzo 13, 2007

EL VUELO DEL POLLO

El fascismo hispano, de raigambre nacional-católica, que podemos ver desfilar ufano estos días turbulentos bajo el estandarte de su caudillo “por la gracia de Dios” – y es que hay veces que Dios tiene tan poca gracia… – es el mismo que hace medio siglo procesionaba bajo palio al dictador bajito y acomplejado del bigote fino. Y cuando digo que es el mismo no quiero decir que es similar, o parecido, o siquiera heredero, sino el mismo porque son las mismas personas, más viejas – que no más sabias – sí, pero las mismas. Momia aquí, momia allá, apergaminado el rostro de impasible ademán, la vocinglera manifestación vetusto-franquista llama a la nostalgia de aquellos tiempos oscuros, que para algunos fueron de clandestinidad y represión, en loor – que no “olor” – de multitudes cada vez más pequeñas; es ley de vida, las personas mayores mueren. Y sobre sus cabezas, muchas desprovistas de cabellera en la misma medida que vienen carentes de neuronas, aletea feliz el pollo que adorna la enseña “nacional” del régimen dictatorial al que sirvieron muchos manifestantes. No, no me estoy refiriendo a la gaviota de las banderas del PP, triste remedo del águila imperial que añoran las Nuevas Generaciones franquistas, que también, sino a la verdadera y genuina gallina que portaba orgullosa el lema, todavía hoy coreado con vehemencia, de “una, grande y libre”.

Resulta cuando menos paradójico observar la curiosa transición que ha experimentado la tipología humana que protagoniza lo que Aznar denominó “líos en la calle”, que el líder cósmico miraba inquieto y preocupado desde las arpilleras de su torreón monclovita. Ya no están en la calle esos rojos melenudos con americanas de pana, desaliñados, desarrapados, descamisados – que diría Alfonso Guerra – sino la aristocracia tardo-franquista: viejas damas con abrigos de marta, de zorro ártico o de conejo vallisoletano del brazo de hidalgos del Imperio. Eso sin contar a las Juventudes del Movimiento, la Sección Femenina o las camisas azules, requetés y demás fauna del Antiguo Régimen, hoy renovadas sus filas e igualmente prietas que en aquellos tiempos. Lo que denota que se ha producido un cambio sociológico importante en este país, España, porque por lo menos a mí me resulta chocante ver a la derecha “armando líos en la calle”, cuando lo suyo siempre ha sido montarlos en los cuarteles y dejar que sean los tanques y los vehículos blindados quienes tomen la vía pública y los medios de comunicación para endilgarnos marchas militares mientras se hacen con las riendas de su patria. Es de agradecer el cambio, no obstante, porque si bien resulta cargante ver volar al pollo otra vez, por lo menos el “animalico” es portado por algún fascista de a pie, manifestándose en democracia, donde cabe su aberrante pensamiento político (sic.), y no por el portaestandarte de un regimiento de zapadores en glorioso alzamiento nacional.

No es que sea para dar saltos de alegría porque, sinceramente, a mí me resulta bastante molesto ver al fascio desfilar otra vez bajo el alfeizar de mi ventana, berreando la patria, agitando la bandera y rememorando al caudillo; supongo que al fascio también le resultará irritante ver manifestarse a los rojos melenudos, demandando más democracia, que nunca tenemos suficiente. Pero, con todo, sigo creyendo que es preferible ver al facherío envejecido dar vueltas por la calle, gritando su inquina por los rincones, que no como antes, desfilando marcando el “paso de la oca”.


sábado, marzo 10, 2007

¡QUE NOS PONGAN EL "CARA AL SOL", COÑO!

La joven - o puede que no tan joven - que gritaba eso a pleno pulmón en los momentos previos a la manifestación convocada por el PP contra el Gobierno por el caso del terrorista Iñaki De Juana, aprovechaba la presencia de un conocido medio de comunicación para expresar su pertenencia a esa parte de la sociedad que nos gustaría que no existiese, pero que está ahí. El PP había dado órdenes a sus "cachorros" de Nuevas Generaciones para que retirasen de la marcha contra el Gobierno todas aquellas enseñas franquistas que pudieran tratar de exhibir sus correligionarios más radicales, entre quienes a buen seguro se encuentra la autora de la frase que encabeza este "post", y lo han conseguido. Salvo alguna bandera española en la que, en vez del escudo oficial aparecía el conocido símbolo de una popular marca de bebidas alcohólicas, sólo se han podido observar enseñas constitucionales. Eso sí, mezcladas con numerosas pancartas alusivas al señor Presidente del Gobierno en las que se le relacionaba con diversos delitos de lesa humanidad, como por ejemplo el de pertenencia a banda terrorista o cuando menos de connivencia con los terroristas.

El grito, o debería decir "berrido", oficial de la "mani" ha sido el ya conocido y tantas manifestaciones coreado de "Zapatero, dimisión", o "Zapatero, traidor, vete con tu abuelo", además de alguna que otra indicación a la banda terrorista ETA para que lo asesine, etcétera. Eso no lo han podido evitar las Nuevas Generaciones, o no han querido evitarlo, o no han recibido instrucciones para transmitir a los disciplinados manifestantes en ese sentido, o puede que incluso hayan insinuado a la vociferante procesión que profiriese tales consignas, no se sabe. El caso es que esa era la intención de la manifestación, demandar la dimisión de ZP, de todo el Gobierno en pleno, y a ser posible del PSOE en su conjunto. Y, aunque es cierto que ETA aparecía por las pancartas y los gritos de la manifestación, no saliendo muy bien parada, no es menos cierto y verificable que ZP salía en ellas al mismo tiempo, cuando no mezclado, en esa conocida marca de leche - de mala leche - que reza: "zETApé", en diversas versiones. En defintiva, que la manifestación era más contra el Gobierno que contra ETA, como suele ser habitual en estas manifestaciones promovidas por el PP, que como todo el mundo sabe está en la oposición.

Al final no le han puesto el "CARA AL SOL" a la enfadada joven que lo demandaba voz en grito, aunque siempre le quedará la dudosa satisfacción personal de que no ha sido por falta de ganas y sobretodo de que, como "a falta de pan, buenas son tortas", a buen seguro le habrán puesto el himno constitucional de España, para que lo ilustre con la letra que considere oportuno, y ahí puede poner a Franco y toda su familia, que no creo que le pase nada por hacerlo. Quien no se consuela es porque no quiere.

jueves, marzo 08, 2007

PROCESIONES ULTRADERECHISTAS

De nuevo este fin de semana habremos de asistir a otro bochornoso espectáculo antidemocrático protagonizado por la ultraderecha nacional-católica jaleada y amparada por el Partido Popular. Ondear de banderas de la dictadura franquista, que son tan preconstitucionales como las enseñas republicanas pero de infausto recuerdo porque representan un régimen totalitario, asesino y de lesa humanidad; clamor de insultos contra quienes no “piensan” (sic.) como esta piara – y pido humildemente perdón al sector porcino por la desafortunada comparación – que chilla su miseria moral orgullosa; y, en definitiva, procesión del nacional-catolicismo de raigambre franquista, que indigna y enmerda a partes iguales.

Resulta lamentable, aunque no sorprendente, que el Partido Popular aglutine entre sus filas a estos siniestros personajes anacrónicos, vetustos, obsoletos y antidemocráticos – no me cansaré de repetir el epíteto – y aplauda sus payasadas indecentes ya sea en forma de procesión pleno-franquista o de desfile político-militar de personas descerebradas. Qué lejos quedan aquellos tiempos de “pancarteros”, “titiriteros” y “líos en la calle”, semántica aznariana en estado puro, arrumbados por procesiones confesionales de obispos, quicos y numerarios del Opus Dei, berreando su inquina irracional contra el Gobierno de “los rojos”, amén de espectáculos tan poco edificantes como esos desfiles teledirigidos desde “Génova” de “víctimas” del terrorismo que en vez de manifestarse contra los verdugos de sus familiares y amigos lo hacen contra el Gobierno democrático de España, que por el momento no me consta que haya asesinado a nadie, ni siquiera a alguna serpiente que no nombraré aquí, por respeto. Pero la vida es así, “da muchas vueltas”, y lo que otrora era negro azabache se torna hoy blanco “España”, que “limpia, brilla y da esplendor”, por obra y gracia de este PP mágico, especialista en marketing político y en el uso y abuso de la máxima goebbelsiana de “una mentira repetida mil veces se transforma en verdad indiscutible” – y, si todo falla, con negarlo vehementemente basta – que nos ha traído un escenario político ininteligible fuera de nuestras fronteras, por surrealista.

Que la ciudadanía manifieste sus inquietudes políticas – y de toda índole – en la calle, tomando el protagonismo de la cotidianidad, es un derecho legítimo cuyo ejercicio fortalece, sin duda, nuestra incipiente democracia, pero no es un ejercicio inocuo de un derecho sino que da lugar a responsabilidades. Unas responsabilidades que son transversales, abarcando diversos ámbitos, tanto políticos como morales y judiciales, si viene al caso, que en nuestro sistema, aunque le pese a algún constructor o alcalde o portavoz parlamentario determinado, rige el “imperio de la ley”. Quienes se manifiesten contra el Gobierno por su política antiterrorista tendrán que justificar ante los ámbitos que se estime oportuno, pero sobretodo ante la ciudadanía en general, porqué en su procesionar antigubernamental se insulta gravemente al legítimo y democrático Gobierno de España al albur del grácil ondeo de enseñas franquistas, que llaman a un tiempo de totalitarismo dictatorial antidemocrático sobre las cenizas de un país devastado por una guerra civil y fundamentado en una brutal represión militar. No creo que puedan explicarlo, por lo que previsiblemente recurrirán a negarlo todo con vehemencia, como hasta ahora, contra la firme evidencia de la realidad palpable y filmada por los medios de comunicación de masas, con toda su jeta y olé.

viernes, marzo 02, 2007

DE FALLAS, PETARDOS Y NIÑOS.

El actual Gobierno del PSOE dirigido por d. José Luís Rodríguez Zapatero, a través de los mecanismos que el sistema democrático pone al servicio del Ejecutivo, ha conseguido poner en vigor una ley relativa al uso del material pirotécnico que excluye de tal utilización a aquellas personas menores de 12 años. Parecía que para cualquier persona con “dos dedos de frente”, o sea en dominio de su propio juicio y en posesión de sus facultades mentales – sean éstas cuales fueren –, esta propuesta, la de que los niños y las niñas menores de 12 años no utilicen material pirotécnico, aunque positivizada en derecho estaba ejerciéndose de facto, al impedir estas personas juiciosas y sensatas que sus descendientes, al menos a tan temprana edad, entrasen en contacto con la pólvora, con los riesgos que tal actividad entraña. Pero no, resulta que en Valencia, tierra de la luz, del color y del amor, amén de flores y otras cosas de bucólico devenir, el clamor “popular” contra la medida legislativa impulsada por el Gobierno es, según dice el Canal 9 – televisión oficial del régimen, en lenguaje vulgar –, un intenso grito ciudadano que se ha concretizado en el acto inicial de la fiesta fallera, “la Crida”, en cuyo apogeo atronó el discurso en “valenciana lengua” de la alcaldesa, dña. Rita Barberá, demandando “pólvora también para nuestros niños”. Se nota que ella no los tiene.

No creo que a nadie se le escape que el uso de material pirotécnico lleva aparejado una panoplia, más o menos diversa, de riesgos inherentes, como por ejemplo: amputación traumática de extremidades (superiores e inferiores); quemaduras de diversa consideración; necrosis de los tejidos sometidos a la acción de la pólvora quemada; lesiones oculares; lesiones en el oído medio; y otras problemáticas asociadas a la destrucción de mobiliario urbano, tráfico, vehículos estacionados, etc. Pues ahora, imagínense todo eso pero llevando de la mano a su hijo, o a su hija, de 7 años, quien a su vez, está en contacto directo con la pólvora – esa que reclama la alcaldesa Barberá para los hijos de los demás – y, por lo tanto, expuesto o expuesta tanto a los petardos que lanzan los demás como a los propios. Imagínense por un momento que a su pequeño o pequeña le explota uno de esos petardos que le ha recomendado nuestra primer edil para el mayor lucimiento de la fiesta fallera – ese altar de fuego y pólvora de tanta enjundia – y que a consecuencia de ello sufre alguno de los problemas de salud que antes he detallado. Imagínense que esto ocurre cuando hay una ley, en vigor, que prohíbe expresamente a aquellos padres y a aquellas madres que son tan inconscientes y que tienen tan poca estima por la salud de su descendencia que “de motu propio” no les evitan los riesgos derivados del uso de material pirotécnico. Yo no sé las consecuencias legales de tal acontecimiento, y aunque ello fuese motivo suficiente – yo creo que sí – como para plantearse la posibilidad de tutelas automáticas de menores de edad por incompetencia manifiesta de sus progenitores, pienso en este momento en las consecuencias morales que para una persona “normal” puede tener el saberse responsable, y contra una ley en vigor, de que un niño o una niña de corta edad se haya quedado sin vista, sin oído o sin dedos en las manos.

Yo pensaba que la fiesta fallera no entraba en contradicción con la salud mental de las personas, pero en vista de ese “clamor popular” – que tampoco tengo claro que sea tal – empiezo a tener serias dudas y a falta de prueba en contrario creo que, en este momento, tal y como están las cosas, equilibrio psicológico y fallas son conceptos antitéticos. A las pruebas me remito.