lunes, julio 30, 2007

CUANDO EL ABISMO TE DEVUELVE LA MIRADA

Decía Nietzsche, o eso dicen, que cuando nos asomamos al abismo que se abre a nuestros pies, ese abismo nos devuelve la mirada, atrapándonos en una inquietante disonancia dicotómica; llamándonos para que nos lancemos a él, hacia una muerte segura que queremos evitar a toda costa. Hay quien decide saltar, abrazar al abismo, sumergirse en sus negruras inescrutables y perderse en sus profundidades abisales; otras personas, en cambio, optan por rechazar la llamada y dan un paso atrás, hacia la tierra firme, para salvar el pellejo. Carezco de autoridad moral suficiente como para juzgar el comportamiento de quien decida una cosa o la otra, aunque a mí siempre me ha atraído fuertemente la llamada de ese abismo que permanentemente tengo ante mí, con sus oscuras fauces bien abiertas, y tiendo a ser más comprensivo con quien salta, porque creo que ha asumido un riesgo voluntariamente lo que convierte a esa persona en valiente, por lo menos; no como yo, que soy un “cobardica” y hago oídos sordos a la llamada. Por eso mismo me parece que la trayectoria de la publicación semanal ‘El Jueves’, recientemente secuestrada por un juez a petición de la Fiscalía General del Estado, es o ha sido valiente, lo que la hace acreedora a mi solidaridad.

Y cuando todavía tenía el Fiscal la vena del cuello hinchada y el rostro enrojecido de ira, el señor Anasagasti – el del peinado con raya en la oreja – va y escribe en su blog personal que el Rey en concreto y toda la familia real en general son una panda de vagos, un grupo de apesebrados que viven regaladamente a cambio de no hacer absolutamente nada y a costa del esfuerzo de la ciudadanía, vía impuestos. Otro que ha escuchado la llamada del abismo insondable y se ha lanzado al interior de sus fauces con regocijo, disfrutándolo con delectación y, perdónenme la expresión, “con dos cojones”. En realidad, el señor Anasagasti ha ejercido de megáfono humano de un consenso social más o menos explícito, pero en todo caso bien patente en ese inconsciente freudiano que aflora en forma de sueños democráticos y republicanos, pero que ha sido reprimido a fin de rehuir el abismo, la herejía, la excomunión, el diablo en suma. Pocas personas se han atrevido a expresar públicamente su indignación por la situación de privilegio en la que vive, todavía hoy en pleno siglo XXI, una familia por el único motivo del mérito de cuna y lo que es peor, sin aportar nada de enjundia. Han sido esas personas valientes que han mirado al abismo a los ojos y se han retado a ver si tenían valor para dar la cara a la vida o eran humanamente cobardes para esconder el pico bajo la arena, como el común de los mortales.

Desde que tengo uso de razón estoy convencido de que el grado de indignación que experimenta algo o alguien como reacción a una acusación determinada tiene un correlato con el grado de culpabilidad, de tal manera que se establece una relación directa de proporcionalidad, por lo que a mayor indignación corresponde una mayor probabilidad de culpabilidad. En esta línea de pensamiento, suponiendo que esté en lo cierto – que es mucho suponer – nada más hay que ver, no sin cierto asomo de estupor, la desproporcionada reacción del Fiscal General del Estado frente a la publicación de la ya famosa a estas horas portada de ‘El Jueves’, en la que se podía ver en actitud “indecorosa” al Príncipe de Asturias y su señora esposa, mientras afirmaba aquel que de quedarse ésta embarazada y ser perceptores de la ayuda prometida por el Gobierno a los nuevos nacimientos – 2.500 € en pago único – sería lo más parecido a trabajar que hubieran hecho en su vida. Es cierto que la portada es soez, vulgar, innecesaria y hasta ridícula, pero no es menos cierto, y es mucho más grave, la certeza absoluta de que el señor Fiscal y el señor Juez tienen cosas más importantes a las que prestar atención, al igual que en conjunto toda la Administración de Justicia de España. Si quieren les pongo algunos ejemplos, pero baste decir que existen dilaciones injustificadas en los juicios, juzgados colapsados, causas que llevan durmiendo el “sueño de los justos” empolvados en oscuras estanterías, etarras que escapan de la cárcel por dejación de sus juzgadores, y un largo etcétera. Y para rematar, la existencia más que probada, de jueces que no están en sus cabales y que manifiestan conductas cuando menos estrambóticas, si no claramente esquizofrénico-paranoides, como ese sujeto que busca inspiración en Dios para dictar sentencia; aquel que le quita la custodia de sus hijos a una mujer, alegando lesbianismo; o aquel anormal que señala en su sentencia la imposibilidad de haber sufrido violación una mujer por el hecho de vestir pantalones vaqueros. Ya lo decía Jesucristo, que es más fácil ver la paja en ojo ajeno que la viga en el propio; y la viga que tiene la Administración en el ojo de la Justicia es gordísima.

miércoles, julio 04, 2007

A BENEFICIO DE HUMOR

El actual Presidente del Gobierno de España, el señor Rodríguez Zapatero - ZP para los amigos - ha afirmado, en una intervención digna de figurar en 'El Club de la Comedia', o en el 'Show de Flo', que se apuntaba 'a beneficio de humor' las acertadas - y aceradas - observaciones de Gaspar Llamazares y Joan Herrera (IU - ICV, respectivamente) del patético 'pasteleo' del Gobierno con los 'poderes fácticos'. Ha tenido que terciar nuevamente Llamazares para explicarle a ZP cuáles son esos 'poderes fácticos', por si el señor Presidente no se había enterado aún, circunstancia esta más que probable por otra parte, indicándole que la Iglesia, la Banca y el Gran Capital (las Inmobiliarias) conforman el grueso de la lista. Además, Joan Herrera, le ha señalado a ZP que la financiación de la Iglesia Católica y la impunidad con la que actúa la gran banca y los constructores en España son producto, todo ello, del susodicho 'pasteleo' del Gobierno del Psoe.

Le ha dicho el líder de IU a ZP que, salvo con el Ejército, con el que lejos de ‘pastelear’ lo ha dejado pendiente, y ya lleva tres años de espera, de una ley que regule las condiciones laborales de los militares, ha pasteleado de lo lindo con el resto de poderes fácticos. Sintetizando: el 'pasteleo' con la Iglesia Católica, le ha reportado a esta institución privada una financiación externa, a cargo del Estado, que ha mejorado sustancialmente sus expectativas de ingresos cuando el Gobierno debería haberle exigido el cumplimiento de los acuerdos firmados - recordemos que la Iglesia Católica se comprometió a la autofinanciación al finalizar el acuerdo, cosa que evidentemente no ocurre -, así como ella exige el cumplimiento de los acuerdos ajenos; el 'pasteleo' con los ricos y poderosos que se ha sustanciado en una política fiscal favorable a sus intereses, reduciendo el tipo marginal máximo y reforzando el papel de los impuestos indirectos; el 'pasteleo' con los especuladores inmobiliarios, que ven en España una 'tierra de promisión' - o mítica, según se mire - en la que invertir en destrucción del medio ambiente y en la construcción de mega-urbanizaciones con inmensos campos de golf en mitad del secarral más estéril, prácticamente de manera impune contando con la aquiescencia de los poderes públicos, cuando no su franca colaboración; y el 'pasteleo' con el Gran Capital al que se le permite todo e incluso se le promete una intervención en el mercado de trabajo orientada al abaratamiento del despido, el fortalecimiento del empleo precario y la moderación salarial, así como la rebaja del 'impuesto sobre sociedades' con el pretexto de la creación de empleo. Además, digo, resulta que el Gobierno del PSOE elabora leyes supuestamente de izquierdas pero que en la práctica resultan continuístas, cuando no un pluff en toda regla, como la Ley de la Memoria Histórica o la Ley de la Dependencia; elabora leyes sobre matrimonio homosexual e igualdad de género, que si bien suponen un avance en las condiciones sociales de buena parte de la ciudadanía, no resuelven problemas de integración social; mantiene la religión como asignatura obligatoria en el sistema público de enseñanza, permitiendo que la Iglesia Católica contrate en precario, con el dinero de toda la ciudadanía, a quien considera puro y libre de todo pecado, o sea afiliado al PP, para impartir la doctrina religiosa, o lo que es lo mismo, adoctrinar a nuestra juventud en el culto mágico al más allá; y no hace nada por dar soluciones al incremento de las desigualdades sociales, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la pobreza, la marginación, la inmigración ilegal, el precio de la vivienda, la inflación, el euribor, las nucleares - y se comprometió, aunque lo niegue, a acometer el proceso de desmantelamiento de las centrales nucleares -, la prostitución, etc...

Claro, al final, al 'bobo solemne' (Patriota de hojalata dixit), se le ha borrado la sonrisita soberbia de su cara (dura) y ha tenido que entrar a soltar imbecilidades a modo de cortina de humo, en la línea de su guión del Club de la Comedia. Lamento recordar ahora aquel libro del filósofo apesebrado del PP, Gustavo Bueno, sobre el ínclito ZP, que titulaba 'El Pensamiento Alicia' y en el que situaba al Presidente del Gobierno en una espiral interminable de alucinaciones onírico-esquizoides producto de un trastorno disociativo de la realidad ¡Cuánto y con qué saña discutí en público al 'negro' de Rajoy! Decididamente yo estaba equivocado y el mercenario de la FAES en lo cierto ¡Ay! ¡Qué rabia me da!

martes, julio 03, 2007

DEL OTRO LADO DEL ESPEJO

Escuchando atentamente el discurso de apertura del Debate sobre el Estado de la Nación, pronunciado por el actual Presidente del Gobierno, el señor José Luís Rodríguez Zapatero – ZP, en jerga electoral – he llegado a la conclusión de que o, contrariamente a lo señalado en mi documentación personal, yo ni soy español ni vivo en España – y en consecuencia, mi circunstancia no es de este mundo – o el señor Presidente del Gobierno sufre un agudo estado de delirio persistente, cuya consecuencia inmediata es que, sumido en él, es ZP quien vive en un mundo de fantasías oníricas. Y en viendo cómo el esperpéntico discurso era interrumpido por vítores y encendidos aplausos, me ha venido a la mente aquella leyenda del rey desnudo; ese que pensaba que llevaba un impresionante vestido confeccionado con ricas y vistosas telas, pero iba en bolas, aunque nadie se atrevía a ‘chistar’ y todos le alababan el gusto en el vestir. Pues no, señor Zapatero, le han dejado a usted en pelota picada, y además totalmente enajenado.

A juicio del señor Presidente, y permítanme que dude que posea tal cosa, los españoles trabajamos más y mejor, cobramos más y nuestros salarios están – agárrense que viene curva – ¡recuperando poder adquisitivo! ¡Manda Huevos! Continúa diciendo el iluminado este que, no contento con esto, los españoles, así en bruto, hemos vivido cuatro años de prosperidad económica sin parangón en ninguna otra época jamás vivida en España. España es un país próspero, solidario, un lugar en el que la ciudadanía europea ¡qué digo! ¡universal!, aspira a habitar. Y podría seguir detallando las absurdas conclusiones a las que llega este individuo fruto, o bien de un trastorno grave de la percepción disociativo hasta tal punto de la realidad evidente y palmaria que lo ha relegado a un mundo de fantasía irreal lejos de aquí, o en el mejor de los casos del consumo abusivo de sustancias intoxicantes, pero no lo haré, que me conozco y empezaré a añadir términos altamente ofensivos, que a lo sumo me descalificarán, a mí y a mi opinión. En todo caso he de concluir, obligadamente, que el señor Rodríguez Zapatero me está hablando desde el otro lado del espejo, de ese lado en el que todo está bien, con cada cosa en su sitio y cada sitio en su cosa; un mundo de perfección absoluta y felicidad eterna que habita más allá de la realidad constatable y radica en un universo paralelo alcanzable sólo por los simples, los locos y los enajenados – por causas fisiológicas o químicas – pero inaprehensible por ese conjunto más o menos numeroso que podríamos denominar ‘personas normales’.

Desde este lado del espejo, en el que todo va mal, y cada cosa está en el sitio que puede, aunque no le corresponda; donde los salarios pierden poder adquisitivo; donde la ciudadanía española cada vez está más perdida; en que los españoles vivimos en un país de mangantes sin escrúpulos, capaces de explotar a sus semejantes pobres y destruir nuestros recursos naturales con igual voracidad; en donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres; en donde, en definitiva, todo está al revés de cómo lo está en el lado del espejo en el que vive el señor Presidente del Gobierno, que va en bolas aunque sus aduladores le dicen que viste ricos ropajes, desde este lado del espejo que llamamos, tal vez pomposamente, ‘realidad’, señor Presidente, con todos los respetos, váyase a tomar viento. Perra vida.