lunes, febrero 25, 2008

ESTOS NO VAN A SALVARNOS

El comunismo tiene mucho de mesiánico, viene a revelarnos la verdad y a salvarnos del capitalismo, de la burguesía y de nosotros mismos si me apuran. Como afirma G. Steiner en Nostalgia del Absoluto, el comunismo es una construcción teológica que viene a sustituir el vacío que ha dejado en la humanidad la defección religiosa. A la utopía religiosa le sustituye la utopía marxista. El propio Marx, imbuido del espíritu del mito de Prometeo – Prometeo robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres y padeció martirio por ello, siendo consagrado al anatema –, ya anuncia en El Capital el advenimiento del nuevo mundo que sustituiría al viejo, revolución mediante, para llevar a la humanidad del alienamiento capitalista a la felicidad socialista. Como todas las religiones el comunismo tiene su profeta (Marx) y sus mártires, y no le faltan enemigos ni le sobran traidores que, como los herejes para las religiones estándar, son mucho más peligrosos porque cuestionan el dogma de la verdad absoluta desde dentro y por lo tanto son elementos disgregadores – el enemigo exterior aglutina y compacta – que dinamitan desde la base. El comunismo tiene también su libro sagrado en 12 tomos y ninguno de bolsillo, y también, como todas las religiones, se basa en el dogma, el acto de fe, por el que el creyente se lo traga todo sin posibilidad de cuestionárselo.

Lo vimos en la afortunadamente extinta Unión Soviética, donde en el camino hacia el paraíso comunista de la sociedad igualitaria se encallaron en una dictadura oligárquica dominada por burócratas y tecnócratas que polarizaron enormemente la sociedad soviética entre una gran mayoría, que las pasaba canutas y no tenía nada, y una minoría que vivía a cuerpo de Rey y disponía de todo, eso sí a título usufructuario, no se vayan a pensar. En vez de transitar de la alienación capitalista a la liberación socialista, en la Unión Soviética se quedaron en una alienación comunista, que es peor, porque encima tienes que darles las gracias. Y si quieren más ejemplos váyanse a China, o a Corea del Norte, donde los trabajadores son parias, esclavos o cosas peores, según se levante el líder de la “revolución” con qué pié torcido. Pero también se pueden quedar con el ejemplo cubano, donde eligen “democráticamente” a sus dictadores, y cuidado que no se le pase a alguien rendirle pleitesía al mesías designado por el partido, que lo purgan. Eso le pasará al menda que se le pasó aplaudir al Castro que ahora manda en Cuba, que esto de las dictaduras comunistas tiene también su aquel, que es que ahora son hasta endogámicas y hereditarias. Castro, como Aznar, ha designado sucesor en su “delfín” y sus correligionarios o aplauden y tragan o les espera el martirio de la consagración al anatema, por herejes o traidores, según terminología que guste usarse.

En España también hay un Partido Comunista, aunque algunos de ustedes no lo sepan porque va escondido bajo el paraguas de una marca blanca, como en algunos supermercados. Sí, han acertado, es Izquierda Unida. IU es una “coalición” entre el PCE y el PCE, porque es que además cuando se juntan se dan de hostias, que no pueden ni verse entre sí, peleados siempre por la pureza ideológica. Y entre navajazos se les escapa la realidad, porque yo creo que no les importa un pimiento, ellos viven en su mundo, el mundo de los paraísos por venir, esperando la segunda venida del mesías. Es verdad que cada vez son menos y más marginales, pero a medida que se marginalizan se radicalizan y los que quedan se erigen como guardianes de las esencias de la izquierda, y se esconden en su cueva platónica, bien en el fondo, custodiando su preciado tesoro, como el Golum. Y como el personaje de El Señor de Los Anillos, viejos, arrugados, encorvados, anacrónicos, vetustos, trastornados y dominados por pensamientos delirantes, van consumiéndose lentamente. Que el PCE no se ha renovado, ni se ha adaptado a los nuevos tiempos lo ponen de manifiesto las actitudes fascistas y totalitarias de algunos y algunas de sus representantes, que un servidor sufre en sus propias carnes, que lo sepan. El último espectáculo con que nos han amargado la existencia estos pajarracos de mal agüero ha ocurrido en el pub Mos d’Eva, en Valencia, donde dña. Manuela Trasobares, representante de la coalición (sic.) EUPV-IR ha montado el pollo, insultando a diestro y siniestro, sin miramientos. Dña. Manuela ha calificado de “homófonos” y “fascistas” ¡Agárrense! a las personas del Col·lectiu LAMBDA y lo peor de todo es que dña. Manuela se había llevado al acto a su “club de fans”, todos afiliados a EUPV, que han jaleado con saña su miseria moral. Definitivamente, estos no van a salvarnos.