martes, septiembre 16, 2008

LAS RAJADAS DE RAJOY

El sr. d. Mariano Rajoy, Presidente - uno de ellos - del PP, el partido "liberal" de España, ha salido a la palestra para soltarnos un discurso que suena a rancio, vetusto y caduco, que podría habernos endilgado con la voz en off del antiguo NO-DO. Según el Presidente del PP, opinión que supongo compartida por el resto de su partido porque nadie a estas horas ha matizado sus palabras, en la misma frase se pueden relacionar conceptos como "inmigración", "prestación por desempleo", "emigración española" y "vendimia en Francia" sin que nadie deba escandalizarse ni pensar que existen causalidades conceptuales, aunque lo inmediato es hacerlo. De esta manera, para cualquiera que haya escuchado el discurso de Rajoy, queda meridianamente claro que es una indignidad que haya miles de extranjeros cobrando la prestación por desempleo mientras otros tantos miles de españoles - ¡esa raza orgullosa! - tiene que emigrar a Francia, arrastrando sus raídas maletas de cartón y su dignidad, para vendimiarles a los gabachos sus uvas y ganarse de paso el sustento propio y el familiar como consecuencia de la "invasión" extranjera.

En realidad, seamos serios, d. Mariano no ha dicho que la causa de los males de España radique en la inmigración, lo que ha hecho el Presidente del PP es proponer al personal divagar sobre una supuesta paradoja, que no es otra que la de que haya extranjeros cobrando el paro mientras los españoles se tienen que ir a Francia a la vendimia, como en los años 70. Pero es, también hemos de ser serios en esto, un discurso si no peligroso sí por lo menos racista y xenófobo. Racista porque acude al conocido lema nacionalista de "España para los españoles" - y las españolas también -, aventando de paso el fantasma de esa presunta "invasión" que sacude la neurona sana a esos "cabeza-hueca" de los partidos neo-fascistas. Y es xenófobo porque atribuye la crisis económica y las penurias que atraviesa la población autóctona a los extranjeros, que vienen a aprovecharse del estado del bienestar mientras quienes "son de aquí" han de irse "allá" para buscarse el sustento. Lo que pasa es que es todo mentira. Esos taimados trabajadores extranjeros que nos expolian los recursos están cobrando la prestación por desempleo porque han estado cotizando estos años en los que han estado trabajando en España y quienes emigran a Francia a vendimiar, además de ser muchos menos de los que dice el sr. Rajoy, son tanto españoles como extranjeros, y en muchos casos ya venían haciéndolo desde muchos años atrás, cuando gobernaba, por ejemplo, el partido de d. Mariano. Luego las palabras del líder conservador van en la línea de proponer una nueva reforma de la política de inmigración del Gobierno que pase por un nuevo endurecimiento de la misma, para que a la derecha recalcitrante se le enderecen los mástiles donde cuelgan sus banderotas.

A ningún partido nacionalista y filo-fascista de la Europa profunda le habría salido más redondo el discurso xenófobo, porque hay que reconocer que es un arte el relacionar conceptos así, sin que parezca que se hace, como dejando entrever las cosas, para que quien escuche sea quien llegue a las conclusiones y luego, en función de cómo sople el viento, interpretar el asunto de una u otra manera. Rajoy une en una misma frase conceptos que se interrelacionan, pero no ofrece conclusión alguna que llevarse a la boca sino que deja abierta la interpretación al oyente - o escuchante - para que sea el corolario obra de su propia manera de pensar y así si alguien es xenófobo o racista será quien llegue a las conclusiones de tal ontología. Es como un cocinero que le deja a su aprendiz un conjunto de ingredientes sobre la mesa y éste deduce que si hay arroz, pollo, conejo, "garrafó" - no sé cómo se dice en castellano - y judías verdes, se trata de una paella. Luego, el cocinero, si la paella sale buena dirá que en efecto se trataba de esto, pero si sale mal dirá que el aprendiz lo ha malintrepretado, que él proponía un rissotto de pollo con judías.


2 comentarios:

Manuel dijo...

Cada vez estoy más avergonzado de la "Raza Hispana" viendo que produce a enjendros como ese.

¿Que se puede esperar de un político que después del estropicio que hizo en los ministerios que ocupó y que perdió dos elecciones que tenía a güevo ganar, no dimite? ¿O de un personaje que hace una demagogia tan barata como la de decir que propone bajar impuestos y subir los sueldos para hacer frente a la crisis?

Pues solo se puede esperar esto, paridas populistas y más paridas populistas.

Enric Casanova dijo...

Se podría esperar, como bien dices, que nos librase de su discurso anacrónico, trasnochado y filo-fascista, dimitiendo "ipso facto".