lunes, mayo 26, 2008

Y EUROPA PERREÓ.

En medio de un "Festival" más del chalaneo y el compadreo político, el Chikilicuatre invadió el escenario y lo llenó de chabacana ironía, que era lo que tocaba dada la coyuntura. El representante de RTVE hizo el ridículo, que es a lo que iba, y quienes vimos el espectáculo nos reímos bien a gusto “con” y no “de” la representación de la tele española, como ocurría hasta ahora. No está mal el cambio que parece ha sentado precedente y otras televisiones europeas, dado el mercadeo de los votos, ya se están preparando para soltar a sus "frikis" para que "perreen" en el escenario del otrora Festival de Eurovisión y hoy "Parada de los Monstruos".

Es verdad – al César lo que es del César – que Alf Poier (Austria), que terminó en séptimo lugar; y Lordi (Finlandia), que “para mayor escarnio de los puristas” ganó el “Festival”, abrieron las puertas que dan acceso al camino del frikismo en Eurovisión - y eso que no cuento al Pavo Dustin (Irlanda) -, pero no es menos cierto que no pueden citarse como precedentes de nuestro Chikilicuatre – digo nuestro porque nuestros dineros nos ha costado, aunque no nos digan cuánto – ya que éste es un producto “ad hoc” de recorrido tan limitado que morirá en julio; más que nada porque o muere él o enterramos a David Fernández, el actor que lo interpreta. Sí, el Chiki-Chiki no es una canción, ni está interpretada por un cantante – aunque sí por un artista, que es diferente – y ni siquiera es un “friki”, sino que se trata de una burla perpetrada por un “personaje” interpretado por un actor profesional. El escándalo debía de haber sido mayúsculo y a RTVE deberían haberle vetado la participación de por vida, por su palmaria falta de respeto al Festival, al tiempo que se debería haber abortado la actuación del Chikilicuatre. El hecho de que nada de esto haya ocurrido dice mucho, y nada bueno, de la organización del evento, más preocupada por otras cosas. Nos quedan, eso sí, toda la panda de patéticos “eurofans” y otros puristas despistados, anacrónicos y profundamente ridículos, que atesoran todavía las rancias esencias de un Festival que sólo existe en su imaginación calenturienta.

Al margen de Chikilicuatres, frikis varios y festivales decadentes, un peligroso discurso está enraizando entre líneas. Sabemos que RTVE utilizó un sistema para elegir a su representante en Eurovisión que podríamos denominar “democrático”, ya que se desarrolló por votación popular – eso sí, a través de Internet, lo que excluye lógicamente a quien no disponga de conexión – y que ha dado el resultado que ya conocemos. No debería utilizarse el resultado de esta votación y mucho menos el sistema por el que se desarrolló para explicar otros resultados en otros contextos en los que se utilizan sistemas similares, pero lo cierto es que se está extrapolando ese paradigma a capazos llenos. Imagínense que ya hay quien piensa que de la misma manera que no debería haberse sometido a votación popular la representación de RTVE a Eurovisión, tampoco es de recibo encargarle al populacho descerebrado e inconsciente la elección de los representantes de la soberanía nacional en el Parlamento ¡Que pueden escoger un Chikilicuatre para gobernar! Ya ven ustedes lo que ha pasado en Italia, que presentaron un friki y ahora es Primer Ministro por votación popular.
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Adjunto link a interesante reflexión en el blog de GEOGRAFÍA SUBJETIVA.

viernes, mayo 23, 2008

LAS COSAS SON COMO SON Y NO DE OTRA MANERA

La dicotomía antitética definida entre lo que es y lo que debería ser está condicionada, si no sesgada, por la conceptualización siempre subjetiva y muchas veces individual de la justicia, la moral y la ética. En ocasiones el difícil equilibrio entre la forma que adquiere la realidad constatable y aquella que desearíamos que tuviese se tambalea, decantándose por uno de los polos de la dicotomía y entonces es cuando vienen los problemas. Una cosa es tener un ideal utópico al que tender y que puede servir de guía para recorrer el camino en un sentido u otro, y otra muy diferente es creerse la utopía como factible. Y en el lado opuesto, tal vez en el oscuro de la fuerza, Huntington, Fukuyama, tal vez Aznar y quizá Giddens, nos dibujan un panorama decadente (La Decadencia de Occidente, Spengler, 1918) sin ilusiones, marcado por el fin de la historia y donde el futuro es el presente y el pasado un nostálgico recuerdo de la fuerza de nuestros anhelos. Estos son los extremos del continuo y entre ambos una infinita sucesión de puntos va definiendo el lugar en el mundo que ocupamos en función de nuestras perspectivas, nuestra coyuntura socio-histórica-cultural y nuestros ideales políticos, donde lo único cierto, el punto desde el que pivotar la palanca que mece la cuna, es el corolario deductivo que encabeza este escrito.

Ignorar la realidad tal y como está, alegando únicamente que no nos satisface, o que está tan alejada de nuestro ideal que para salvar la distancia entre ambas haría falta más de una vida, supone un ejercicio de irresponsabilidad insostenible, amén de un decidido paso en el camino hacia la enfermedad mental. De estos polvos vendrá el lodazal en el que nos hundiremos, intelectualmente hablando, si partimos de la irrealidad para desgranar nuestro análisis, porque construir en el fango nuestro andamiaje argumental es el camino más rápido y seguro a ese abismo nietzscheano que nos devuelve la mirada. La realidad es que en la Comunitat Valenciana el pueblo soberano vota masivamente a la derecha neoliberal del PP, que arrasa en todos los tramos de edad – también entre la juventud –, en todos los estatus socio-económicos – también entre la clase obrera – y tanto en las zonas rurales como en las urbanas. Las causas por las que el PP vence y convence son múltiples pero se pueden sintetizar en una: populismo. El populismo consiste, básicamente, en decir que sí a toda reivindicación proveniente todo el mundo, sea cual sea incluso si son concomitantes y contrapuestas. La izquierda, en cambio, se ha perdido en este diálogo con la ciudadanía y no ha sabido manejarse con soltura en ese terreno. Claro que en nuestro contexto hablar de “la izquierda” como si fuese un elemento mínimamente homogéneo es una boutade; por un lado tenemos un PSPV-PSOE prácticamente inane y a remolque, y por otro, andan a guantazos, dando un penoso y lamentable espectáculo, postcomunistas, pseudo-nacionalistas y otros – trapacerías varias, digo –. Así no vamos a ningún sitio porque la ciudadanía no va a votar tarambanas sino proyectos serios para gobernar y de eso no tenemos por estos pagos.

En el ámbito español la situación política va a ritmo vertiginoso dirigiéndose con timón firme hacia el bipartidismo (PP-PSOE). Para los partidos políticos de ámbito nacional que se consideran ninguneados por el sistema la cosa pinta mal, pero como en todo aquí también hay matices que es obligado señalar siquiera sea sucintamente. El paradigmático caso de IU pone de manifiesto el fracaso absoluto y sin paliativos del proyecto de articular una alternativa de izquierdas a la izquierda del PSOE, que deja bien a las claras que la ciudadanía no está por la labor de comprar el paraíso en la tierra sino que se muestra más que pragmática. El surgimiento del partido de Rosa Díez, en un paso más en la senda del populismo de derechas escenificará en un futuro no muy lejano el fracaso de lo mismo que IU representa para el PSOE pero en este caso en las filas conservadoras. El atomismo comunista, independentista, carlista (sí, sí, aún quedan), republicano, ecologista, católico y los grupúsculos fascistas es un conjunto de partidillos que no inquieta al sistema, así que no los tendremos en cuenta. Otra cosa es el mundo de los nacionalismos periféricos, que allí donde han ido adquiriendo cierto auge se resisten, por ahora, a desaparecer, unos con más éxito que otros pero en general han resistido el “tsunami bipartidista” que según Llamazares ha agostado sus predios. Si queremos reflexionar sobre la bondad del bipartidismo tenemos campo abonado para sesudas disquisiciones y aceradas diatribas, tanto a favor como en contra, yo les pondré el paradigmático ejemplo de la extinta República de Weimar (Alemania), donde el Parlamento unicameral estaba plagado de una miríada de pequeños partidillos que convivían con tres grandes formaciones: la mayoritaria era el SPD (la socialdemocracia germana), tras él el partido nazi, el NSDAP, y cerraba la terna el monolítico partido comunista (KPD) ¿Qué pasó? Que la cosa se hizo ingobernable porque no era plausible que los tres grandes ni pactaran entre sí – porque no se podían ni ver – ni lo hicieran con los partidillos menudos – porque con unos no se podían ni ver y con los otros no sumaban lo suficiente –, y entre Gobierno títere y Gobierno títere, Hitler y sus gorilas se hicieron con el poder; el resto ya es de sobra conocido. No diré más para no enfangarme, pero sí añadiré que la pluralidad democrática no es “per se” beneficiosa.

¿Qué hacer? ¿Para dónde tiramos? Se me preguntarán algunos y algunas – Ibarretxe dixit – de ustedes, y mucho me temo que no seré yo quien despeje sus dudas. Y no es que no tenga claras ambas incógnitas, porque créanme que lo están y meridianamente, sino porque ustedes no quieren resolverlas. Si yo les dijera ahora mismo lo que indudablemente va a pasar ustedes no me creerían y lo que es peor, cuando dentro de un futuro más o menos cercano mis profecías se vieran sobradamente cumplidas allí me tendrían ustedes, machaconamente, recordándoles lo bueno que soy como visionario y recomendándoles inversiones en “futuros”. Les ahorraré el bochorno y me lo ahorraré yo también, que me lo he ganado, pero que sepan que la cosa está más clara que el agua clara y si no tiempo al tiempo. Vale, va, no me resisto más, voy a hacer una profecía al estilo Nostradamus, o sea se, críptica a más no poder: “En la undécima centuria de nuestra era el río que hoy fluye caudaloso entre las dos torres se secará y languidecerá su lecho”.

domingo, mayo 11, 2008

OSCURECE DE TANTOS TARADOS

El asesinato es siempre, en todo caso, sin asomo de duda alguna, injustificable, indigno y amoral. Quien asesina sufre tara psicológica, ética y moral grave, así como los cómplices que justifican y dan soporte legal o ético al asesinato, que también son unos tarados. Hay quien es tarado de nacimiento y va desarrollando su tara a medida que envejece, profundizando en su miseria moral hasta alcanzar el fondo del pozo, desde donde mira hacia arriba sin ver nada, sin atisbar siquiera la luz del final del túnel. Y hay quien se entrena a diario para perfeccionar sus taras y convertirse en un tarado en grado sumo. Dentro de este último grupo es necesario incluir al tarado, anormal y degenerado que ha asesinado a su hija de 17 años alegando como justificación el hecho de que la muchacha había confraternizado con el infiel, un infiel que se le había aparecido en forma de soldado británico invasor en Basora (Iraq); además se hace necesario otorgar mención especial, accésit de oro, como tarados asilvestrados a sus hijos - que le ayudaron a asfixiar a la joven -, a los policías que lo liberaron 46 horas después porque "son hombres de honor", y a toda la sociedad degenerada y tarada que se escuda en la religión para ocultar su profunda miseria moral.

El Islam, dicen estos tarados, castiga así a sus mujeres cuando tienen la osadía y el atrevimiento de decidir por su cuenta con quién tienen relaciones - sexuales, amorosas, o simplemente de flirteo - porque les "ofende" a estos tarados que la mujer sea libre para decidir con quién "pega un polvo". Por eso les ponen Burkas, Hiyabs y chilabas donde cabría Demis Russos en sus buenos tiempos - que luego se quedó escuálido -, para que los "salidos" de sus tarados congéneres no babeen tras sus huesos o les miren las tetas. Y como se sienten bonobos, dominados por sus instintos, por eso le pegan igualmente "a la carne que al pescado", y como las mujeres no les enseñan sus carnes; el Islám les prohíbe comer gorrino, ver la tele, conectarse a internet, masturbarse, irse al fútbol o a los parques temáticos, beber vino, cerveza, alcohol destilado y los lupanares; y los tarados de sus gobernantes les hurtan la democracia, alegando no sé qué tontería de no sé qué linaje sagrado de vete tú a saber qué otro tarado, pues al final los taran y terminan subiéndose a un avión para estamparse contra la propiedad inmobiliaria del cruel e infiel cristiano a fin de participar en algún espectáculo público y experimentar la sensación del vértigo.


Decía un viejo proverbio hispano que "si los tontos volaran no se vería el Sol", y en el caso que nos ocupa es evidente que oscurece de tantos tarados, porque los hay a puñados, en cantidades industriales, para dar y tomar. En este enorme montón de tarados destaca el mierda éste, un tarado anormal que ha asesinado a su hija adolescente por el terrible crimen de haberse enamorado de un soldado británico, que vale que no es una situación idílica y que vale que lo mejor sería hablar seriamente con la chica para que se replantee su política de relaciones con el sexo opuesto a fin de orientarle hacia una estrategia más sensata, pero de ahí a convertirse en un zopenco imbécil y asesinarla a sangre fría media el abismo de la esquizofrenia maníaco-religiosa en el que hay más gente de lo que a simple vista podría pensarse. Yo, con todos los respetos, o mejor, sin ningún respeto de ninguna clase, estoy hasta los cojones de tanto tarado.

lunes, mayo 05, 2008

THE ROUCO VARELA'S GATE

El ínclito cardenal D. Antonio María Rouco Varela tiene un problema; bueno tiene varios pero uno de ellos con resonancia pública, que es peor, y es que el demonio se le ha aparecido en una de las formas más terroríficas que se le puede advenir a uno, máxime cuando se es jerarca de la Iglesia Católica en España, que es en forma de titular de prensa diaria y de ¡reportaje del periodismo amarillo! Resulta que el ficticio hermano gemelo de Paco Clavel tenía un hermano de verdad, de sangre, que falleció legándole el ilustre apellido y un bote con sus cenizas a su queridísima hija y ésta le ha salido estriper. No mande Dios que les salga a ustedes alguna hija estriper, que entonces verán lo que es padecer pero de lo lindo, vamos peor que si les sale, pongámonos en el peor caso, lesbiana y comunista a la vez. Imagínense que se les casa con otra lesbiana comunista; es terrible, sin duda. Pero ya lo dijo Forrest Gump – ese gran profeta y pensador clásico – que “la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te puede tocar”; y a Rouco le ha tocado el bombón amargo.

¿Qué le vamos a hacer? El Señor te lo da y El Señor te lo quita. Que ponga la otra mejilla, a ver si le sale un sobrino del PSOE o con síndrome de Down, que como dice un sacerdote que echó de no sé qué catedral a un grupo de personas con éste síndrome “ni sienten, ni padecen, ni entienden” – aunque a mí me ha inquietado sobremanera esa afirmación del señor cura de que como “no entienden” no pueden entrar a ver la catedral: ¿Y si llegan a “entender”? Mira que en los USA ya saben de lo que son capaces algunos curas con tal de saltarse “a la torera” el voto de castidad – aunque bien mirado, con algunos “tíos” es mejor ni sentir, ni padecer, ni por supuesto entender. Ya lo decía mi abuela, que la ignorancia es la puerta de la felicidad. Imagínense que les “despiertan” de un síndrome de inconsciencia para presentarles a Rouco Varela como su “tío” carnal; yo me lobotomizo voluntariamente, perdónenme la licencia por favor. Total, que a la chica en cuestión le ha dado por airear los trapitos sucios de la familia del señor cardenal, que lejos de ser ejemplo cristiano resulta ser una olla de grillos: la sobrina citada pertenece, según ella misma informa, a la “parte pobre” de la “famiglia” y las relaciones con el famoso y piadoso tío eran inexistentes, hasta tal punto que al parecer aquel había acusado a la interfecta de haberse deshecho de las cenizas de su hermano carnal por el poco decoroso método de tirarlas por el váter.

La sobrina del señor cardenal Rouco Varela sale ligera de ropa en la portada de una conocida “revista” medio amarilla medio porno, según se mire, aireando sus carnes y las entretelas familiares, que no se sabe qué causa mayor espanto en Su Eminencia. Y digo yo, si al profesorado de religión el arzobispado, que es quien contrata, les exige una vida recta y ejemplar cristiana, siendo causa de despido la contravención de esta norma, qué hay que hacerle al señor cardenal por esta grave mancilla sino darle puerta, degradarlo o pintarlo de verde, según sea la costumbre en estos casos – que yo desconozco – para escarnio propio y ajeno, así como ejemplar castigo para evitar disidencias ulteriores ¡Pues venga! ¿A qué esperamos?