EL TONTO, EL FEO Y EL MALO
Vale que la filmografía de Sergio Leone no es, ni mucho menos, la culminación del séptimo arte pero no me negarán que paradójicamente ejerce un influjo irresistible sobre el público que lo ata a la butaca y le impide reaccionar racionalmente, o sea, huir. Es lo mismo que pasa con los mítines del PP, que son hipnóticos porque nadie con dos dedos de frente puede asistir a un espectáculo tan surrealista y delirante como - permítaseme la boutade - un gag de los Monty Phyton y no quedarse patidifuso, con la boca abierta y los ojos desencajados de sus órbitas. Y como pasa con las películas de Leone, el espectador - y la espectadora - se queda inexorablemente atado al sillón, sujetado por una fuerza telúrica inaprehensible que le impide escapar a los influjos subyugantes del show, aunque sea consciente de lo penoso y lamentable del mismo."El Bueno, el Feo y el Malo", es una película de Leone, y si me permiten parafrasearle el título, o plagiarlo que dicen ahora los modernos - y las modernas -, dejándolo en "El Tonto, el Feo y el Malo", podremos establecer un paralelismo con el mítin del PP en Castellón. Intervino en la función el selecto elenco formado por: don Mariano Rajoy, que yo intitulo como "El Feo"; don Francisco Camps, el Molt Honorable President de la Generalitat (valenciana) - es que hay que anunciarlo así -, que sería "El Tonto"; y don Carlo Fabri (Il capo di tutti capi), que obviamente representaría el papel de "El Malo" malote. He de confesarles que si bien el título de "El Malo" lo tenía decidido de antemano, adjudicar el sobrenombre de "El Tonto" me ha costado mis sudores porque había mucha competencia, y si al final me he decidido por don Francisco ha sido como consecuencia del azar, me explico: he lanzado una moneda al aire y ha salido cara. Y es que si a don Francisco lo han pillado con las manos en la masa por una imbecilidad de cuatro trajes y alguna conversación telefónica digamos "dadaísta", parece que don Mariano no le anda a la zaga porque sigue ligando su futuro al cadáver político de Camps, que es que hace falta ser zote. Total que en Castellón se nos han reunido los tres para ofrecerle a la ciudadanía otro folletín carnavalesco y a fe mía que ha gozado de amplia aceptación para jolgorio y regocijo general del respetable, salvo cuatro rojos que silbaron al trío "la-la-la".
Detrás de todo esto está el hecho de que el PP, o por lo menos su dirección, piensa que las elecciones europeas absolverán a sus líderes de los delitos que se les imputan, igual que creen en los efectos absolventes de las elecciones autonómicas y locales sobre quienes pesan imputaciones por delitos de lesa economía. Como Berlusconi, que no sólo se absuelve a sí mismo sino que además consolida la absolución con leyes hechas a medida, merced concedida graciosamente por el "populo italiani", que es como un poco masoca. Y lo peor es que puede que tengan razón y por eso hayan planteado la campaña europea como un plebiscito interno para liberar a sus imputados de las imputaciones que les imputan algunos imputadores profesionales. El President (de la Generalitat, de la Diputación o de donde sea) está imputado y el desimputador que lo desimpute buen desimputador será, y además será imbécil.







4 comentarios:
No creo que Camps sea el tonto. Si lo fuera ya no estaría en la Presidencia de la Generalitat después de la venta de humo con la que nos regala cada día, o de tener que soportar Canal o de mantener en su puesto a Font de Mora... Me parece a mi que es muy listo, demasiado.
Pues sí, ahora que lo dices, sí. Puede que tengas razón. Será que es "muy largo", más de lo que parece.
La imagen es realmente de película, veremos como acaba. Espero que el largo brazo de la justicia alcance a los delincuentes, al menos, antes de que los daños producidos por ellos a la democracia (abstención, respeto a las instituciones) sean irreparables.
Yo, que soy un optimista patológico, veo a Fabra y a Camps compartiendo celda en Picassent, la cárcel, pero entre mi idea y la más pesimista, que es la que se lee entre líneas en tu post, media un abanico enorme de posibilidades. No obstante, yo creo que la democracia finalmente tendrá razón y pondrá a cada quien en el sitio que le corresponde, y el de los delincuentes es la cárcel.
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