martes, junio 23, 2009

ESTO ES EL COLMO

Que en este momento, con la que está cayendo, el secretario general del PPCV, don Ricardo Costa, se permita la "boutade" de exigir la dimisión de don Alejandro Soler, alcalde de Elche, pese que su causa judicial ha sido archivada, y sin embargo reclame "respeto" para don Francisco Camps, su Presidente (del PPCV y de la Generalitat Valenciana), y para sí mismo, ambos imputados en el caso "Gürtel", hasta que se resuelva el proceso judicial es el resultado coyuntural de un panorama político cuando menos singular. En el terreno de las fuerzas políticas tenemos un partido en el Gobierno, el PPCV, salpicado por la corrupción política de algunos de sus más representativos líderes, como es el caso de su propio Presidente, del Presidente de la Diputación de Castellón, don Carlos Fabra; de su cabeza de lista al Congreso de los Diputados por Alicante y ex ministro de Defensa con Aznar, don Federico Trillo; de la alcaldesa de Valencia, doña Rita Barberà; y un largo etcétera que resulta ocioso detallar ahora y aquí. Por otro lado, el principal partido de la oposición, el PSPV-PSOE, está sumido en un proceso de reestructuración - probablemente antesala de una refundación - que, desmontada su organización territorial y disuelta su organización en Valencia, Cap i Casal del Regne, está en situación de stand by, o sea se, de no hacer nada. Más allá de los dos grandes partidos se extiende un enorme erial, salpicado aquí y allá por cuatro motitas polvorientas prácticamente insignificantes, entre las que sigue siendo relativamente grande la de EUPV. Y luego, en el terreno social, está la ciudadanía valenciana, que vota masiva y reiteradamente al PPCV, otorgándole la confianza para que gobierne esta Comunidad por mayoría absoluta.

Identificado el problema, que no es asunto baladí, queda implementar una búsqueda sistemática de posibles respuestas al mismo, que también es cuestión peliaguda no se crean. Al respecto sería deseable que, al menos por el momento, no nos fijáramos en cómo van haciendo sus cosas en otras Comunidades Autónomas, que en todas partes cuecen habas y aquí no hay nadie que pueda presumir de atar los perros con longanizas, porque no siempre lo que es válido en otros pagos tiene que serlo necesariamente para aquí la peña de esta Comunidad Autónoma, o lo que quiera que sea. Y, si en esto estamos de acuerdo, aunque sólo sea un acuerdo de mínimos, tendremos que concluir necesariamente que la respuesta al problema propio ha de pivotar sobre presupuestos autóctonos basados en el análisis de nuestra realidad singular. Quiero decir que si queremos resolver la situación, porque si no lo queremos hacer aquí paz y allá gloria, tendremos que mojarnos las nalgas y arrimar el hombro, porque de esta no nos va a sacar ninguna aparición mariana ni ningún milagro vaticano. Conviene, sin embargo, llegados a este punto, no perder la perspectiva y empezar a desempolvar naciones, patrias y banderas, que no van por ahí los tiros, que lo que sobra en este mundo son nacionalismos.

Al PPCV no se lo puede combatir - entiéndanme bien - recordándole diariamente a la ciudadanía que sus dirigentes son unos y unas sinvergüenzas, porque eso ya lo saben; es algo que está bien a la vista. Los resultados que han ido cosechando las izquierdas, elecciones tras elecciones, me dan la razón en este punto, y si no se lo creen analicen la trayectoria que han seguido todas esas formaciones políticas. Por eso, antes de que esto sea irremediable y nos demos cuenta de que hemos rebasado el terrorífico punto de no retorno, hay que regresar a las esencias de la izquierda y recoger la doctrina Anguita - otra cosa no recojan de este señor, por favor, gracias -, sí ya saben aquella que rezaba "Programa, Programa y Programa". Yo creo, y en esto no soy infalible sino todo lo contrario, que la mejor solución a la crisis de la izquierda - del PSPV-PSOE - en la Comunitat Valenciana pasa por el trabajo duro de poner en conocimiento de la ciudadanía un programa político de izquierdas en clave valencianista. Ustedes verán si quieren sentarse a hablar y encontrar una salida o prefieren seguir lamiéndose las heridas y dándose porrazos por las cada vez más escasas migajas de poder, porque son ustedes quienes deciden.

2 comentarios:

Nicolás dijo...

Tu tranquilo que si absuelven a Camps también exigirá su dimisión. Esto es el mundo al revés: los absueltos deben dimitir y los imputados continuar en su cargo.

Esquirla de Aire dijo...

No creo que don Ricardo pida la dimisión de don Francisco, salvo que le den su sillón y sus prebendas, pero en fin, no pierdo la esperanza de que nuestros conciudadanos y nuestras conciudadanas decidan, de una puñetera vez, botarlos.