sábado, junio 27, 2009

RITA BARBERÁ, "CAUDILLA" DE VALENCIA DEI GRA.

Vale que la palabra "caudilla" no la contempla la RAE, pero ustedes saben que dicha institución si no es el paradigma de la carcunda hispánica poco le falta y que si de verdad amaran el castellano - mi lengua - lo dejarían estar "ipso facto". Así que, siguiendo el ejemplo de la ministra de igualdad (doña Bibiana Aído), usaré la palabra "caudilla" para referirme a una persona de sexo y género femenino que ejerce el caudillaje de sus huestes y/o correligionarios y correligionarias, aún a riesgo de padecer condena al ostracismo. Y utilizaré el término "caudilla" con la alcaldesa de Valencia porque por enésima vez se ha negado a cumplir la ley de la memoria histórica y ha rechazado de nuevo la petición del PSPV-PSOE para que elimine la simbología franquista que "adorna" la bella capital del Turia.

Sería fácil ahora lanzarse a la piscina y hacer extensible a todo su partido, el PPCV, esa voluntad manifiesta de no cortar definitivamente los lazos con la dictadura franquista, pero sería faltar a la verdad, además de un exceso verbal. Por ejemplo, la alcaldesa de Alicante, doña Sonia Castedo (PP), sí que se ha avenido a cumplir la ley, retirar la simbología franquista de las fachadas de la ciudad y además ¡oh, sorpresa! a mantener un diálogo fuído al respecto con todas las fuerzas políticas democráticas. Claro que si la generalización no vale en un sentido tampoco lo valdrá en el contrario, por lo que la actitud de la alcaldesa de Alicante es, igual que la de la alcaldesa de Valencia, una respuesta individual consecuencia de unos valores propios, y no un axioma transversal. Por eso, si hemos de agradecerle a la alcaldesa de Alicante que haga las cosas bien y lo hemos de atribuir más a su carácter y sus valores morales que no a las directrices de su partido, lo mismo hemos de hacer, si queremos ser justos y justas, con doña Rita Barberà, que si no cumple la ley y sus valores morales no le dejan romper con el franquismo es por su idiosincrasia - y probablemente la de quienes le asesoran - y no como consecuencia del libro de estilo de su partido político.

Ustedes igual no lo saben, pero Franco, el Caudillo, el Generalísimo, muerto y enterrado en el Valle de Los Caídos ("Francolandia", que proponía el gran Leo Bassi), sigue montado a caballo en una estatua ecuestre que custodian celosamente sus herederos políticos, intelectuales y morales en el Convento de Santo Domingo - si el santo levantara la cabeza...le vería las criadillas al caballo de Franco -, antigua Capitanía General de Valencia y actual sede de quien sea que mande ahora en los ejércitos imperiales afincados en estos pagos. Y el dictador bajito de voz aflautada sigue presente en las fachadas de los edificios públicos - incluídos colegios donde se forma nuestra juventud -, mediante simbología al efecto y dedicatorias a sus correligionarios más fervientes, fans idólatras y otras miserias de similar enjundia. Son los lazos que unen a doña Rita con su "padre ideológico" - pater putatibus de toda su ralea - y que no puede cortar sin sufrir las angustias de la muerte, porque debe de ser, digo yo, como cortarse el cordón umbilical o sajarse las venas de los brazos. En fin, yo sigo a lo mío, en mi feliz exilio aragonés, lejos de toda esta marranería indecente, ustedes verán qué hacen pero esto empieza a oler mal, muy mal.

7 comentarios:

karlos dijo...

Dale tres o cuatro cubatas y veras como cambia de opinión.

Nicolás dijo...

Pero si Rita se encuentra muy cómoda así. Como al anterior alcalde de Alicante, Díaz Alperi. Me asombraré el día que quite toda esa carcundia.

Esquirla de Aire dijo...

Karlos, a mí me da la impresión de que los cuatro cubatas los lleva incorporados de casa. No sé si eso sirve para algo.

Esquirla de Aire dijo...

Nicolás, creo que doña Rita mantiene lazos indisolubles con su gurú ideológico, el Caudillo de Las Españas, por eso no quiere condemnarlo a la "damnatio memoriae".

Nicolás dijo...

Si pudiera le haría un santuario. O mejor aún devolvería el caballo y el burro a su antiguo lugar en la Plaza del Caudillo.

Esquirla de Aire dijo...

Y lo peor es que devolvería, si por ella fuera, al burro al sillón.

Pedro dijo...

Normal, es que Rita es hija de un importantísimo empresario de la época franquista.
Su puesto, educación y posición se lo debe, probablemente, al régimen franquista.