sábado, junio 27, 2009

RITA BARBERÁ, "CAUDILLA" DE VALENCIA DEI GRA.

Vale que la palabra "caudilla" no la contempla la RAE, pero ustedes saben que dicha institución si no es el paradigma de la carcunda hispánica poco le falta y que si de verdad amaran el castellano - mi lengua - lo dejarían estar "ipso facto". Así que, siguiendo el ejemplo de la ministra de igualdad (doña Bibiana Aído), usaré la palabra "caudilla" para referirme a una persona de sexo y género femenino que ejerce el caudillaje de sus huestes y/o correligionarios y correligionarias, aún a riesgo de padecer condena al ostracismo. Y utilizaré el término "caudilla" con la alcaldesa de Valencia porque por enésima vez se ha negado a cumplir la ley de la memoria histórica y ha rechazado de nuevo la petición del PSPV-PSOE para que elimine la simbología franquista que "adorna" la bella capital del Turia.

Sería fácil ahora lanzarse a la piscina y hacer extensible a todo su partido, el PPCV, esa voluntad manifiesta de no cortar definitivamente los lazos con la dictadura franquista, pero sería faltar a la verdad, además de un exceso verbal. Por ejemplo, la alcaldesa de Alicante, doña Sonia Castedo (PP), sí que se ha avenido a cumplir la ley, retirar la simbología franquista de las fachadas de la ciudad y además ¡oh, sorpresa! a mantener un diálogo fuído al respecto con todas las fuerzas políticas democráticas. Claro que si la generalización no vale en un sentido tampoco lo valdrá en el contrario, por lo que la actitud de la alcaldesa de Alicante es, igual que la de la alcaldesa de Valencia, una respuesta individual consecuencia de unos valores propios, y no un axioma transversal. Por eso, si hemos de agradecerle a la alcaldesa de Alicante que haga las cosas bien y lo hemos de atribuir más a su carácter y sus valores morales que no a las directrices de su partido, lo mismo hemos de hacer, si queremos ser justos y justas, con doña Rita Barberà, que si no cumple la ley y sus valores morales no le dejan romper con el franquismo es por su idiosincrasia - y probablemente la de quienes le asesoran - y no como consecuencia del libro de estilo de su partido político.

Ustedes igual no lo saben, pero Franco, el Caudillo, el Generalísimo, muerto y enterrado en el Valle de Los Caídos ("Francolandia", que proponía el gran Leo Bassi), sigue montado a caballo en una estatua ecuestre que custodian celosamente sus herederos políticos, intelectuales y morales en el Convento de Santo Domingo - si el santo levantara la cabeza...le vería las criadillas al caballo de Franco -, antigua Capitanía General de Valencia y actual sede de quien sea que mande ahora en los ejércitos imperiales afincados en estos pagos. Y el dictador bajito de voz aflautada sigue presente en las fachadas de los edificios públicos - incluídos colegios donde se forma nuestra juventud -, mediante simbología al efecto y dedicatorias a sus correligionarios más fervientes, fans idólatras y otras miserias de similar enjundia. Son los lazos que unen a doña Rita con su "padre ideológico" - pater putatibus de toda su ralea - y que no puede cortar sin sufrir las angustias de la muerte, porque debe de ser, digo yo, como cortarse el cordón umbilical o sajarse las venas de los brazos. En fin, yo sigo a lo mío, en mi feliz exilio aragonés, lejos de toda esta marranería indecente, ustedes verán qué hacen pero esto empieza a oler mal, muy mal.

viernes, junio 26, 2009

THRILLER

Valga el título del post para hacer una especie de homenaje póstumo a Michael Jackson, con quien ni compartí orientación musical ni fui uno de sus seguidores pero a quien se le debe reconocer su indiscutible supremacía en el mundo del pop; no en vano se le conoce con el sobrenombre - aunque yo creo que es una herejía - de "El Rey del Pop", con permiso de Madonna, que todavía vive. Dicho esto y rogando a Dios - o ustedes, que son agnósticos, a lo que consideren oportuno - por su alma, dejemos en paz a Michael Jackson y a la actriz Farrah Fawcet, que también la ha diñado recientemente y para quien también reclamo el mismo respeto.

Bien, ustedes que son personas bien informadas, saben de la caótica situación del PSPV-PSOE a nivel orgánico cuyo cénit, de caoticismo se entiende, se alcanza paradigmáticamente en el Cap i Casal del Regne, la ciudad de Valencia, donde las agrupaciones locales están disueltas sin proyecto alternativo y donde se ha iniciado una nueva batalla "familiar" por el poder. En esta "batalla de Valencia" hay cosas que resultan cuando menos reveladoras de la sintomatología que explicaría la ya endémica irrelevancia política del principal partido de la izquierda valenciana tanto en Valencia ciudad como en el resto de la Comunidad Autónoma, que es la enfermedad. Porque, no se engañen, el hecho de que el hemiciclo consistorial sea bipartidista (PP, PSPV-PSOE) es más consecuencia de la debacle de la izquierda que del arrollador triunfo de la derecha, que también. Y en esta indiscutible debacle de la izquierda asume un papel destacado el hundimiento de EUPV-IU, ahogada en sus luchas intestinas por un poder cada vez más exiguo y desangrada por escisiones de lo más pintoresco - perdónenme quienes se escinden - que sólo conducen a medio y largo plazo a la extraparlamentariedad; pero no perdamos de vista la situación del PSPV-PSOE, que o se soluciona o veremos qué pasa.

En esto estábamos cuando la cosa se ha transformado en un THRILLER político de la mano de doña Mercedes Caballero, edil socialista en el Consistorio Municipal, que ha puesto en marcha un blog, titulado "Tácticas para reconstruir con palabras una Valencia progresista" de cuyo análisis se puede concluir, así a bote pronto, que en todo caso es una muestra de las razones por las que el PSPV-PSOE ni es alternativa ni tiene visos de serlo. A ver, si entramos en el blog de doña Mercedes después de haber leído el título, lo que queremos encontrar son en primer lugar esas "tácticas", pero como lo que se pretende es "reconstruir" una pretendida "Valencia progresista" utilizando para ello "palabras" resulta que no hay tácticas. Ya empezamos mal, pero la cosa va a peor cuando vemos las "palabras", que juntas conforman un discurso vacío cuyo único componente estructural es el intento, bastante inocuo por cierto, de desacreditar al gobierno de la actual alcaldesa de Valencia, doña Rita Barberà. Doña Rita ha hecho y hace muchas cosas que desde el punto de vista de la izquierda están mal, pero escribir en un blog que la alcaldesa es poco más que un troll descerebrado al servicio de una gigantesca mano negra que confabula entre bambalinas retrata más a quien lo perpetra que a quien se dirige. Perder el tiempo, la energía, los recursos y "las palabras" atacando al adversario político es una boutade, qué quieren que les diga, cuando tras el ataque no hay un andamiaje ideológico sólido. Y digo que no lo hay porque en ningún sitio del blog dice que lo haya, seguramente porque a doña Mercedes no le importa un carajo esto de las ideologías, postura que es legítima pero que comprenderá no puede tener cabida en un partido político de izquierdas.

Hacerse ver como postulante a ejecer una mejor y más eficiente gestión de la cosa pública supone tener un plan trazado de antemano, basado en presupuestos ideológicos claros y articulado a través de una organización política, como es el caso del PSPV-PSOE - a menos que yo me equivoque y el PSPV-PSOE no sea un partido político sino una agrupación fallera - con la finalidad de transformar la realidad en base a esos principios políticos sustentados en la acción política. Pero no, el blog de doña Mercedes se limita a señalar lo mala que es doña Rita y establece, en virtud del principio restauracionista del turno de partidos, que ahora le toca a ella; ya sólo le falta incluir un "encasillado" para orientar el voto. Es por eso que el PSPV-PSOE no es alternativa, porque para formar un gobierno de gestores no hacen falta partidos políticos sino organizaciones de gestión, que es diferente. Lo que se ha perdido doña Mercedes por el camino es el debate ideológico, esto es, la razón por la que socialistas y populares somos distintos. La táctica del "quítate tú para que me ponga yo" sirve para crear zonas de influencia y repartir el poder, pero no sirve a los objetivos de la izquierda política (ni a sus partidos políticos ni a su militancia), por eso nos va como nos va.


martes, junio 23, 2009

ESTO ES EL COLMO

Que en este momento, con la que está cayendo, el secretario general del PPCV, don Ricardo Costa, se permita la "boutade" de exigir la dimisión de don Alejandro Soler, alcalde de Elche, pese que su causa judicial ha sido archivada, y sin embargo reclame "respeto" para don Francisco Camps, su Presidente (del PPCV y de la Generalitat Valenciana), y para sí mismo, ambos imputados en el caso "Gürtel", hasta que se resuelva el proceso judicial es el resultado coyuntural de un panorama político cuando menos singular. En el terreno de las fuerzas políticas tenemos un partido en el Gobierno, el PPCV, salpicado por la corrupción política de algunos de sus más representativos líderes, como es el caso de su propio Presidente, del Presidente de la Diputación de Castellón, don Carlos Fabra; de su cabeza de lista al Congreso de los Diputados por Alicante y ex ministro de Defensa con Aznar, don Federico Trillo; de la alcaldesa de Valencia, doña Rita Barberà; y un largo etcétera que resulta ocioso detallar ahora y aquí. Por otro lado, el principal partido de la oposición, el PSPV-PSOE, está sumido en un proceso de reestructuración - probablemente antesala de una refundación - que, desmontada su organización territorial y disuelta su organización en Valencia, Cap i Casal del Regne, está en situación de stand by, o sea se, de no hacer nada. Más allá de los dos grandes partidos se extiende un enorme erial, salpicado aquí y allá por cuatro motitas polvorientas prácticamente insignificantes, entre las que sigue siendo relativamente grande la de EUPV. Y luego, en el terreno social, está la ciudadanía valenciana, que vota masiva y reiteradamente al PPCV, otorgándole la confianza para que gobierne esta Comunidad por mayoría absoluta.

Identificado el problema, que no es asunto baladí, queda implementar una búsqueda sistemática de posibles respuestas al mismo, que también es cuestión peliaguda no se crean. Al respecto sería deseable que, al menos por el momento, no nos fijáramos en cómo van haciendo sus cosas en otras Comunidades Autónomas, que en todas partes cuecen habas y aquí no hay nadie que pueda presumir de atar los perros con longanizas, porque no siempre lo que es válido en otros pagos tiene que serlo necesariamente para aquí la peña de esta Comunidad Autónoma, o lo que quiera que sea. Y, si en esto estamos de acuerdo, aunque sólo sea un acuerdo de mínimos, tendremos que concluir necesariamente que la respuesta al problema propio ha de pivotar sobre presupuestos autóctonos basados en el análisis de nuestra realidad singular. Quiero decir que si queremos resolver la situación, porque si no lo queremos hacer aquí paz y allá gloria, tendremos que mojarnos las nalgas y arrimar el hombro, porque de esta no nos va a sacar ninguna aparición mariana ni ningún milagro vaticano. Conviene, sin embargo, llegados a este punto, no perder la perspectiva y empezar a desempolvar naciones, patrias y banderas, que no van por ahí los tiros, que lo que sobra en este mundo son nacionalismos.

Al PPCV no se lo puede combatir - entiéndanme bien - recordándole diariamente a la ciudadanía que sus dirigentes son unos y unas sinvergüenzas, porque eso ya lo saben; es algo que está bien a la vista. Los resultados que han ido cosechando las izquierdas, elecciones tras elecciones, me dan la razón en este punto, y si no se lo creen analicen la trayectoria que han seguido todas esas formaciones políticas. Por eso, antes de que esto sea irremediable y nos demos cuenta de que hemos rebasado el terrorífico punto de no retorno, hay que regresar a las esencias de la izquierda y recoger la doctrina Anguita - otra cosa no recojan de este señor, por favor, gracias -, sí ya saben aquella que rezaba "Programa, Programa y Programa". Yo creo, y en esto no soy infalible sino todo lo contrario, que la mejor solución a la crisis de la izquierda - del PSPV-PSOE - en la Comunitat Valenciana pasa por el trabajo duro de poner en conocimiento de la ciudadanía un programa político de izquierdas en clave valencianista. Ustedes verán si quieren sentarse a hablar y encontrar una salida o prefieren seguir lamiéndose las heridas y dándose porrazos por las cada vez más escasas migajas de poder, porque son ustedes quienes deciden.

martes, junio 16, 2009

LA BANALIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA

Decir que corremos el riesgo de banalizar la corrupción política es tal obviedad que por evidente resulta redundante, pero aún con todo y con eso hay quien se empeña hacer caso omiso a las clarísimas señales que lo anuncian. Y lo peor de todo es que banalizar la corrupción política y a continuación institucionalizarla es parte del proceso que conduce a dos corolarios, a cuál de ellos más preocupante: uno, que se cuestione el sistema democrático; y dos, que la ciudadanía huya, como de la peste, de la política. Lo decía ayer, en una tertulia de la Cadena Ser, un ciudadano evidentemente enfadado con el nada edificante ejemplo que habían dado en ella los dos representantes de los partidos mayoritarios, PSOE y PP, que se habían enzarzado en una de sus características batallas de “y tú más” a cuenta de la corrupción política. Este oyente concluía diciendo que “luego se quejan de que no vamos a votar” y se preguntaba – retóricamente, claro – “¿Cómo vamos a ir a votar, con estos representantes políticos?” para concluir con el conocido argumento de “A la gente le da igual todo eso. A mí lo que me interesa es mi trabajo y mi hipoteca”.

Es verdad que la crisis económica, el calentamiento global y el terrorismo – el etarra y el de al-qaeda – son asuntos de mayor enjundia que la cuestión de la corrupción política, al menos en el corto plazo, pero no es menos cierto que mientras aquellos son fenómenos coyunturales ésta es estructural y, en consecuencia, mucho más relevante en el medio y largo plazo. En realidad, voy a ser desagradable en extremo, al sistema no le afecta ni las crisis cíclicas del capitalismo, ni el incremento global de las temperaturas, ni las trapisondas de los descerebrados del pasamontañas o del turbante, porque no atentan contra su ontología; en cambio, la corrupción política, en tanto socava los fundamentos del mismo porque cuestiona el axioma de la soberanía nacional, sí supone un grave quebranto para el modelo democrático. Por eso, y sin querer combatir la banalización de la corrupción política con la del resto de problemas señalados, lo cierto es que aquella supone un mayor riesgo de fractura social que los otros, de lo que podría deducirse – y digo “podría” – que resulta preferible priorizarla.

Por eso tenía razón ayer el representante del PSOE en la tertulia de la Cadena Ser, cuando reclamaba su derecho, como político y como ciudadano, a denunciar la corrupción política, como dijo él “provenga del partido político que provenga”. Esto lo sostenía ante las repetidas llamadas, del resto de participantes en la tertulia, a una cierta “omertá”, alegando que dicha cuestión debía solventarse en los juzgados y no ante la opinión pública, reclamando que “los trapos sucios de los partidos” se lavaran, como aquel que dice, en la privacidad de los despachos y sin ver la luz ni los taquígrafos, que son instrumentos que carga el diablo, como todo el mundo sabe. Entre ellos, el representante del PP, que obviamente le tocará siempre “bailar con la más fea” por la que está cayendo, era quien se esforzaba con más ahínco en echarle tierra al asunto, pero no estaba sólo en el empeño, porque tanto quien representaba al PNV como quien lo hacía por CC – me parece – bogaban en la misma dirección, argumentando que había cosas más importantes que debatir. El retrato refleja una escena que, perdónenme el pesimismo, resulta cuando menos inquietante ¿no?

sábado, junio 13, 2009

UNA REFLEXIÓN EN CLAVE DEMOCRÁTICA

He de admitirlo, porque creo que es de justicia, que me han dado una lección de democracia y además que esa lección ha provenido de una persona - que no citaré porque no ha querido - digamos poco dada a ese tipo de reflexiones. En definitiva, se trata de que yo estaba comentando lo absurdo y poco justificable que me parece lo que ha ocurrido en las elecciones europeas, sobre todo en la Comunitat Valenciana (o País Valencià, que no se me enfade nadie), cuando esta persona me ha indicado algo que parece obvio - lo parece ahora, a posteriori, claro - y que no es otra cosa que la democracia. Democracia supone soberanía popular, esto es, que los poderes del estado radican en la ciudadanía - etimológicamente "demos" (pueblo) y "cracia" (poder) - y que es ésta quien decide, nos guste o no su decisión. Por eso, más allá de lo que podamos opinar sobre el sentido del voto, la poca racionalidad de la decisión ciudadana o la convalidación de la corrupción política que hay detrás de ello, lo cierto es que si nos pensamos demócratas - y yo me pienso así - hemos de alegrarnos de que sea la ciudadanía, y no una casta oliárquica y privilegiada, quien tome la decisión.

A veces, también lo he de escribir, me pierde un forofismo fanático que es tan irracional como el que denuncio para el resto de la gente y sólo soy capaz de pensar en clave electoral, para ver si me alegro porque han ganado "los míos" o me entristezco porque han ganado "los otros", como quien va a fútbol. Pero, amigas y amigos, la democracia no es eso y la política no puede entenderse bajo esas claves. No estamos en un partido político, militando (como yo) o trabajando en él y para él (como los cargos orgánicos y políticos), para ganar o perder elecciones, como si fueran encuentros deportivos, sino para ofrecer a la ciudadanía un programa político que persiga transformar la sociedad en base a unos parámetros ideológicos determinados, en nuestro caso la socialdemocracia. Pero es la ciudadanía quien toma la decisión de apoyar o no una propuesta política y no la certeza de saberse en posesión de la verdad revelada y por tanto absoluta e indiscutible. La ciudadanía sabe a quién vota y qué vota, y por eso merece un respeto que yo no le he tenido, y lo lamento, y me arrepiento, y pido perdón si alguien se ha ofendido, aunque a mí se me ha quejado nadie.

Creo que el PSPV-PSOE debe esforzarse en construir una propuesta política desde los principios ideológicos de la socialdemocracia y ofrecérsela a la ciudadanía valenciana, para que la evalúe y decida si le convence o no. Creo que no se trata de adoctrinar, ni de confrontar modelos políticos, ni de combates épicos entre el bien y el mal librados en los colegios electorales, ni de que sin nosotras y nosotros sólo hay silencio, sino de dar a la ciudadanía una alternativa, una manera singular de afrontar la realidad coetánea de manera global, absoluta si se quiere llamar así. La ciudadanía ha de tomar esa decisión, y ya está madura para saber que su toma de postura es importante, no sólo para esta generación sino también para las venideras. Y si la ciudadanía decide otra cosa, si decide apoyar a quienes les han ofrecido otra alternativa, basada en otros principios, incluído el de la corrupción política generalizada, pues es su decisión y en el escenario que la ciudadanía determine tendremos que trabajar y vivir, y sobre todo convivir. Esto no significa ni que tengamos que redefinir nuestro proyecto en base a los análisis electorales ni que tengamos que renunciar a nuestras ideas para ganar elecciones, porque esto, perdonadme, es de gente con pocas luces; como he demostrado ser yo. Entreguemos a la ciudadanía nuestro proyecto político de transformación de la sociedad y que sea ella quien decida, porque mientras esto sea así, es decir, haya democracia, las cosas irán yendo a su cauce pero si perdemos la democracia, aunque sea por un exceso de celo, creedme, las cosas irán a peor.

jueves, junio 11, 2009

ABSUELTOS POR LAS URNAS

Ya no les asusta nada, ni la justicia ni el temible PSPV-PSOE, lo ha dicho don Francisco Camps, Molt Honorable President de la Generalitat, poco antes de que su NO+DO (el Canal 9) en su canal N9-24 ejerciese la sana censura institucional, cortando la emisión en el momento en que el rojerío irredento pero sin respaldo ciudadano - al menos en las urnas - abandonase el hemiciclo de Les Corts para denunciar el caciquismo pepero, que utiliza las instituciones como si fueran de su propiedad. Las urnas los han absuelto, o eso creen, porque a eso se agarran, que pese a sus corruptelas están convencidos de que cuentan con su impagable e incondicional apoyo ¡Estarán ustedes orgullosos! Al fin y al cabo, perdónenme la franqueza, son su criatura, porque les han dado sus votos y "¡catacló, catacló!", ustedes ya me entenderán.

El PePé no ha escondido de nada, ha ido siempre de frente y a pecho descubierto durante toda la campaña electoral de las europeas. Les dijeron que necesitaban sus votos para redimirse de sus pecados y para la absolución de sus crímenes. Vale que las urnas ni redimen pecados ni absuelven delitos pero para esta gente sí, ya se lo advirtieron, así que ahora no me vayan llorando a moco tendido, gimiendo lastimeramente por las esquinas y balbuceando "¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?" Pues han hecho lo que les pidieron: "catacló, catacló, votos", ni más ni menos. Se lo dijo Chiquito de la Costera, se lo exigió don Carlo (Il Capo di tutti Capi) y se lo pidió don Francisco, y ustedes han ido desfilando marcialmente a depositar con mimo su papeleta con el anagrama de la gaviotita en la urna correspondiente. Perdónenme pero parecían ustedes epsilones (Un mundo feliz - A. Huxley) de procesión; sólo les faltaba ir rezongando "soma, soma, soma" y hubieran completado la escena. Pues esto es lo que hay, cierran y gana la banca.

Ahora cada vez que alguien salga a la palestra, con el rostro rojo de ira, para denunciar que "los pepitos" - perdónenme la gracieta - hacen uso y abuso de las instituciones democráticas como si fueran su cortijo, les saldrán con la misma cantinela: "Sí, sí, chifle, chifle, que a quien votan es a nosotros" Ustedes les han dado patente de corso. Les recuerdo que en democracia son ustedes quienes ponen y quitan gobernantes, y no el azar o los inescrutables designios divinos. Ergo ustedes los han puesto ahí, les han convalidado sus trapisondas y les han lanzado un mensaje contundente: "Hagan lo que quieran: roben; prevariquen; caciqueén (no sé si esto está bien escrito); toreénnos (esto tampoco); que aquí nos tienen, siempre a su disposición, para lo que gusten mandar. Pues nada, ustedes verán lo que hacen, que ya tienen una edad. Yo, por el momento, voy mirando de exiliarme, aunque sólo sea psicológicamente, a la tierra de mis ancestros, el Aragón de mis entretelas, donde crece el membrillo y luce mejor el Sol. Y me pensaré si vuelvo, que estos eriales infecundos me producen urticaria, y ustedes no me merecen más comentario.


lunes, junio 08, 2009

DEBACLE ELECTORAL DEL PSPV-PSOE

Los resultados electorales son inapelables, hay que tragárselos crudos y no cabe disfrazarlos con eufemismos ad-hoc sobre la baja participación o no sé sabe qué extraño sortilegio perpetrado por los brujos y chamanes populares para anestesiar al electorado. El PP no sólo ha vuelto a barrer en la Comunitat Valenciana, o lo que sea, sino que lo ha hecho a lo grande, casi hegemónicamente, abriendo la vía - si es que no la tenía expedita ya antes - hacia un régimen de partido único. Quince puntos porcentuales de diferencia, el doble de la que medió en las europeas de 2004, casi 280.000 votos menos y 19 puntos en Valencia (donde el PP ha vencido en todos los distritos), el Cap i Casal del Regne, son un varapalo que puede calificarse como una debacle electoral sin paliativos del socialismo valenciano y establecen una distancia con el PP que si no es insalvable sí es altamente preocupante.

¿Cómo ha podido ocurrir tal cosa? Los análisis más profundos aludirán a una inevitable multicausalidad, que además para terminar de arreglarlo será multifactorial en cada una de sus causas, pero eso es tanto como alegar causa de fuerza mayor y mucho me temo que la cosa es más sencilla de lo que parece. En mi opinión, y no es ni la primera ni la última vez que lo digo, la principal causa - que no la única - de la debacle socialista en la Comunitat Valenciana, cuyo cénit no sé si se ha alcanzado ya, es que el PSPV-PSOE ha hecho dejación voluntaria de la utilización de los símbolos identitarios y de la idiosincrasia autonómica en favor del PP, que sí los ha sabido monopolizar. Las instituciones autonómicas, la bandera, el himno y hasta el folclore regional han caído inevitablemente, o al menos con la alegre connivencia socialista, en manos de la derecha neoliberal que ha sabido sacarle jugo al "sano regionalismo valenciano". Vale que toda la parafernalia de las naranjas, las fallas, el "valensiano" y el amor desmedido a una patria, España, cuyo estado nos ningunea, son todo una pantalla de humo que enmascara una realidad muy diferente, pero eso al electorado no parece importarle. Esto es, que un partido político como el PP presuma de lo que no es, esto es de valencianismo político, y ejerza de lo que es: un partido centralista españolista, al electorado le va bien mientras siga agitando la Senyera y cantando con voz afectada aquello de "Per a ofrenar noves glòries a Espanya..." Y lo que no le va al electorado valenciano, cuanto antes lo asumamos menos nos dolerá luego, son las cosas estas de los países catalanes, la lengua "vernácula", cuatribarradas y otras señas de cordura política, tan en desuso por estos pagos olvidados de la mano de Dios.

Hipocresía política, señoras y señores, que es lo que vende o al menos eso dice el electorado de la Comunitat Valenciana. La ciudadanía valenciana nos ha dicho que no le importa la corrupción política generalizada, ni la manipulación informativa, ni el caciquismo mafioso, ni el enchufismo en la administración, ni la confusión entre patrimonio privado y recursos públicos, y que cualquier político puede forrarse a costa de la ciudadanía, que no pasa nada, aunque se nos chotee en plena cara. Y los partidos políticos, sobre todo el nuestro, el PSPV-PSOE digo, trabajan pensando en la ciudadanía ¿O no? ¡Pues démosle al pueblo lo que pide! Y si pide "soma", démosle "soma" hasta que reviente. Dejémoslo estar, que estoy muy cabreado.


viernes, junio 05, 2009

CATACLÓ, CATACLÓ.

Don Mariano Rajoy, Presidente (uno de ellos) del PP, que es el partido de la derecha hispánica reconvertida al neoliberalismo, ha salido a la palestra para acuñar una frase lapidaria en el estilo de Chiquito de la Calzada, Cruz y Raya u otros grandes comunicadores públicos de igual valía social, intelectual y cultural: "Vamos a ayudar a que se vaya Zapatero y para eso hay que ir el domingo a las urnas, y catacló, catacló, votos". La sentencia rajoniana sólo puede encontrar parangones aceptables en otras grandes citas célebres, como por ejemplo: "veintidós, veintidós, veintidós", "torpedo de la pradera", "cerito sessuarl" o "si hay que ir se va, pero ir por ir es tontería". Ya lo dejó escrito Marx (Groucho), que éste también sabía de frases lapidarias "un huevo" - digo "huevo" porque al parecer de don Francisco Camps, Molt Honorable President de la Generalitat (valenciana), en sus conversaciones con su "amiguito" conocido por el sobrenombre de "El Bigotes", es un objeto sumamente valioso - en una de ellas, que reza: "Es preferible pemanecer callado y parecer tonto que hablar y despejar todas las dudas definitivamente", lo que pasa es que don Mariano no ha leído nunca a Marx, Groucho - ni al otro tampoco -, y por eso se empeña en despejar todas nuestras dudas.

La escarpada pendiente de la pauperización cultural y la decadencia de la civilización euroamericana que ya a principios del siglo pasado, tras la Gran Guerra, anunciaba "La Decadencia de Occidente" (Spengler, 1918), se materializa o se hace visible, entre otros, en un fenómeno paradigmático: la miseria intelectual de la clase política. Esto es, que la estulticia intelectual de nuestros representantes políticos es un síntoma de nuestra propia miseria cultural. Ahora bien, es posible que yo esté equivocado, que en realidad sea al contrario y la relación causal sea a la inversa, pero a mí no me sonaría bien esa música porque yo creo que nuestros políticos - y nuestras políticas - son nuestro producto y no al revés. Digo todo esto porque la campaña para las elecciones europeas ha sido en su conjunto un reflejo de esa decadencia intelectual y cultural de nuestra civilización, si es que es legítimo llamarla así, ya que en ella se ha hablado de todo, siempre en vulgar, menos de Europa, porque en Europa en definitiva no cree nadie con dos dedos de frente. Yo creo en Europa, pero no tengo dos dedos de frente, como es bien patente.

Dejémonos de bromas, que el asunto es muy serio, como lo demuestra don Enric Nomdedéu, candidato del Bloc (Nacionalista Valencià) a las europeas, integrado en la candidatura del CEU (Coalición por EUropa), que dice una cosa muy sensata - ya era hora, oiga - cuando alguien le asegura que va a abstenerse y le remite a un vídeo de youtube sobre la matanza de la plaza de Tian'anmen (1989) para señalar que "aquellas personas murieron luchando por su derecho a votar". Y tiene razón, porque no ir a votar supone tanto como - perdónenme la escatología - "cagarse en la democracia" ya que votar por una candidatura es aceptar y/o compartir su programa político y/o su ideología; votar en blanco es tanto como decirle a la clase política que usted cree en el sistema político, la democracia, pero no en sus representantes políticos; votar nulo es hacer el imbécil, como todo el mundo sabe; pero abstenerse e irse de domingo a la playa o a la montaña, o al sillón, supone que al gentío "se la finfla" la democracia, su música y quienes la tocan. Claro que esto supone automáticamente la necesidad de plantear un sistema alternativo ¿Cuál? ¿El del "catacló, catacló, votos", que pretende echar a Zapatero, o al menos ayudar a que se vaya, en unas elecciones a las que Zapatero no se presenta? ¡Por favor! Séanme serios, hombre y vayan a votar, aunque sea por la abeja Maya o el Nomdedéu éste, pero vayan, háganme caso por una vez en su vida - y en la mía -.


miércoles, junio 03, 2009

CREO EN TÍ.

En el mítin de Valencia para las elecciones al Parlamento Europeo, Rajoy le dijo a Camps que creía en él y que siempre estaría detrás de don Francisco, o al lado, o delante, que le daba lo mismo, el caso es que le rindió vasallaje en público. Yo creo, perdónenme, que se han vuelto locos. A ver si nos aclaramos, que la cosa está cada vez más liada: don Mariano Rajoy es Presidente del PP y don Francisco Camps es Presidente del PPCV, que es una sucursal del PP de España en la Comunitat Valenciana, lo que quiere decir que don Mariano es el superior jerárquico de don Francisco en su partido, por lo que lo lógico sería que fuese don Francisco quien rindiese vasallaje a don Mariano y no al revés.

Además del tono mesiánico, apocalíptico y si quieren milenarista, cuya consecuencia ulterior será a no mucho tardar la erección de un altar en loor de don Francisco al que acudirán el peregrinación, al menos una vez en la vida, sus fieles para adorarlo, está una serie de asuntos que ni la alegre muchachada popular ni la gente que va a sus espectáculos taurino-circenses parece acabar de entender del todo y que requieren de alguna explicación. Hoy me siento didáctico y voy a tratar de darles algunas pistas sobre determinados sinsentidos que se cometieron ayer en el coso taurino de la calle Xàtiva de Valencia, la ciudad del Turia, durante el mítin en el que estuvieron flanqueando al caudillo-mesías de los trajes dos personajes de opereta: Chiquito de la Costera (don Alfonso Rus) e Il Capo di Tutti Capi (Don Carlo Fabri); amén de doña Rita Barberà, como siempre inclasificable.

En primer lugar hay que explicar, porque ustedes parece que no lo tienen en cuenta, que las elecciones no convalidan procesos jurídicos, ni absuelven de los pecados cometidos, ni eximen de sanciones penales o administrativas por los delitos perpetrados. Un político puede ganar las elecciones o en su defecto recibir una lluvia de votos de sus fieles y al día siguiente de resultar elegido dar con sus huesos entre rejas, por mangante, o por político, como quieran. En nuestro sistema político, la democracia representativa, rige el principio de la separación de poderes de Montesquieu, de tal manera que el poder judicial, el poder legislativo y el poder ejecutivo van digamos por libre, son independientes entre sí, de tal manera que ninguno se impone a los otros.

En segundo lugar, don Francisco Camps no se presenta a las elecciones europeas; don Alfonso Rus no se presenta a las elecciones europeas; don Carlos Fabra no se presenta a las elecciones europeas; doña Rita Barberà, gracias a Dios, no se presenta a las elecciones europeas; don Mariano Rajoy tampoco se presenta a las elecciones europeas. A las elecciones europeas se presenta don Jaime Mayor Oreja. Lo digo por si no lo habían pensado esto.

En tercer lugar, que Chiquito de la Costera asegure que los socialistas son unos "sinvergüenzas" y que "hay que ir a por ellos", esta vez no dijo nada de "rematarlos" aunque tengo la sospecha de que todo es culpa de un olvido, es al mismo tiempo una boutade impropia de un político serio y un ejemplo palmario del fenómeno que a estas alturas se conoce como "la berlusconización de la política". Yo de la feligresía pepera me lo haría mirar porque no es racional confiar la gestión de las instituciones públicas en semejante panda de tarados. Pero lo peor de todo no es que esta gente diga estas cosas, que ya estamos acostumbrándonos, sino que toda la gente que acudió al mítin jaleara tales mamarrachadas, porque esto dice mucho y poco bueno del público que asistió al espectáculo, y además les hace cómplices de sus trapisondas.

El PP ha abierto las puertas del infierno y se desliza peligrosamente por una pendiente que le lleva al delirio megalomaníaco. El culto al líder, el caudillismo y el mesianismo salvador que destila el mítin de la plaza de toros de Valencia, perdónenme pero a mí me da más que miedo, pánico. Y no temo por la depauperación intelectual de sus protagonistas políticos, que eso es lo de menos, sino por el soporte social que tienen sus delirios, que eso sí es grave y preocupante. Estamos perdiendo la cabeza ¿O qué nos está pasando? Queda muy poco, háganme caso, para que nos venda la moto un mesías totalitario que nos exija el sacrificio de nuestro libre albedrío para sublimarlo a la figura del caudillo, o sea, la suya. No es por meter miedo, pero recuerden que hace a penas unas décadas un general bajito de voz aflautada se paseaba bajo palio por las calles de los pueblos de España, que es que parece que lo hayan olvidado ustedes.

lunes, junio 01, 2009

NOS HAN CONVOCADO, PERO NO SÉ SI JUGAREMOS.

Nadie discute ya a estas alturas del partido que el PP ha planteado la campaña para las elecciones europeas en clave interna. Razones no le faltan para ello, ya que a los resultados que arrojen las urnas europeas en España le asocian un doble valor: por una parte, servirán para legitimar la corrupción política y en consecuencia permitirán dejar en sus cargos actuales a quienes se ha imputado judicialmente por esa causa; y, por otra, y sólo si ganan, servirán para castigar al Gobierno de Zapatero. Por su parte el PSOE, que había planteado una campaña electoral con un mayor cariz europeísta, se ha visto obligado en muchos casos a bajar a la arena de la política española, fundamentalmente para defenderse de los ataques que en ese campo lanzaba incansablemente el PP. El resultado final ha sido paradójico porque Europa ha aparecido más bien poco en la campaña socialista y absolutamente nada en la del PP, lo que al final no sé si interpretarlo positiva o negativamente.

La ciudadanía española se está volviendo euroescéptica, digan lo que digan unas encuestas que no pueden eludir el fenómeno de la deseabilidad social – la persona encuestada responde lo que socialmente está mejor visto, esto es, que va a votar en las europeas y además al PSOE – y el próximo 7 de junio asistiremos a las imágenes ya conocidas de colegios electorales desiertos, huérfanos de votantes. El resultado, como ocurrió con el referéndum de la pretendida constitución europea, será democrático pero de dudosa legitimidad, porque si la mitad del electorado se ha abstenido es que la ciudadanía, con todos los respetos, manifiesta su más absoluto desdén por la cuestión, y eso en democracia, qué quieren que les diga, es gravísimo. Ya sabemos qué pasó con el referéndum del proyecto de constitución para Europa y que los países miembros, concretamente sus gobiernos, no han reaccionado todavía; veremos qué pasa con las elecciones al Parlamento Europeo, a ver si a los gobiernos de los países miembros les da por reflexionar, aunque sea por romper la rutina.

Por ahora, en todo caso, a quien le toca reflexionar es a la ciudadanía europea, y en concreto a la española. Aunque a ustedes les parezca el Parlamento Europeo una cuestión baladí no lo es, porque en las instituciones políticas de la Unión Europea no sólo se juega nuestro futuro sino el de las futuras generaciones, y si la izquierda europea ve menguar su representación a favor de la derecha, veremos si no regresa la ley de las 65 horas, entre otras trapacerías que tienen por ahora guardadas en los cajones. Luego no vengan llorando, que mire usted qué malos son en el Parlamento Europeo que han institucionalizado el mercado libre, la libre competencia, el despido libre, la jornada de sol a sol o han resucitado la esclavitud y el Santo Oficio, que gran parte de la responsabilidad será suya.

Nos han convocado al partido que se juega en Europa, somos la pieza clave y fundamental del juego democrático, sin nuestra colaboración el sistema no funciona, les digan lo que les digan. Por eso tienen ustedes que ejercer responsablemente su derecho al voto, pueden votar a la derecha (PP) o a la izquierda (PSOE) en función de sus convicciones ideológicas, pero no dejen que decida por ustedes una minoría y que además, por dejadez propia, se queden sin derecho a la pataleta. Nos han convocado y aunque no sé si jugaremos el partido se jugará igualmente, y si nos golean la habremos pifiado pero bien. No digan que no se lo advertí.